El Santo Rosario

Camino de asimilación del misterio. El Rosario propone la meditación de los misterios de Cristo con un método característico, adecuado para favorecer su asimilación. Se trata del método basado en la repetición, esto vale ante todo para el Ave María, que se repite diez veces en cada misterio. Si consideramos superficialmente esta repetición, se podría pensar que el Rosario es una práctica árida y aburrida. En cambio, se puede hacer otra consideración sobre el Rosario, si se toma como expresión del amor que no se cansa de dirigirse hacia la persona amada con manifestaciones que, incluso parecidas en su expresión, son siempre nuevas respecto al sentimiento que los inspira.

A esta oración le han atribuido gran importancia muchos Papas En la historia de la Iglesia, un mérito particular a este respecto corresponde a León. XIII que, el 1 de septiembre de 1883, promulgó la encíclica “supremi apostolatus officio”, importante declaración con la cual inauguró otras muchas intervenciones sobre ésta oración, indicándola como instrumento espiritual eficaz ante los males se la sociedad. Entre los Papas más recientes que, en la época conciliar, se han distinguido por la promoción del Rosario, recordemos a San Juan XXIII. Y sobre todo a Pablo VI, que en la exhortación Apostólica “Maríalis cultus”, en consonancia con la inspiración. Del concilio Vaticano II, subrayó el carácter evangélico del Rosario y su orientación Cristológica. San Juan Pablo II no dejó de exhortar a rezar con frecuencia el Rosario.

É
sta oración ha tenido un puesto importante en mi vida espiritual desde niño, me lo he recordado muy particularmente ahora que pongo en marcha JCP FM El Rosario me ha acompañado en los momentos de alegría y en los de tribulación, a él he confiado tantas preocupaciones y en él siempre he encontrado consuelo. El Rosario es mi oración predilecta. ¡ plegaria maravillosa ! Maravillosa en su sencillez y en su profundidad.

¡ Jóvenes recen el Santo Rosario !

DJ Fundador


Un misterio del Rosario o del Vía Crucis.

El Rosario y el Vía Crucis son dos ejercicios de devoción muy estructurados y difundidos, ahora no pretendemos explicar su funcionamiento, ambos tienen su sentido: contemplar y actualizar los misterios de la vida de Jesús. El Rosario incluye los misterios de la infancia y recientemente con los luminosos, también los de la vida pública, y por supuesto, los de la pasión, muerte y resurrección del Señor. El Vía Crucis se centra en la contemplación de la pasión, con las características que ya se han explicado, ambos son un ejercicio básico en la vida cristiana. Estas dos devociones seleccionan los misterios centrales de la fe y promueven su contemplación. A veces se realizan mecánicamente, sin darle su sentido contemplativo y entonces van perdiendo su más profundo valor. El modo de orar que te propongo quiere ayudarte a revalorar el Vía Crucis. Y el Rosario, a través de la contemplación de uno solo de los misterios del Rosario o de las estaciones del camino de la Cruz.

Se trata de que adquieras tal experiencia personal de ese pasaje de la vida de Jesús, que, cuando participes en el Rosario o en el Vía Crucis te sea más fácil y familiar su contemplación. Al final la contemplación que se propone es una habilidad que es necesario conseguir; puedes ir pasando por cada uno de los misterios para conseguir un modo más contemplativo al realizar estas devociones. La contemplación de uno de los misterios de la vida de Jesús, no solo deja una huella en tu memoria y en tu imaginación, como si llevaras impresa una obra de arte que representa la escena que has contemplado, si no que deja en tu afectividad y en tu sensibilidad un contenido espiritual, que traduce para tu vida Personal y social ese acontecimiento que contemplas. He aquí. El gran valor de esta manera de orar. Las personas que rezan el Rosario y el Vía Crucis cotidianamente han contemplado muchas veces estas escenas de modo que ya son parte de su vida. Un factor importante es tu propia experiencia de vida.

Cuando has tenido una muerte cercana adquiere para ti mayor significado la muerte de Jesús; cuando has tenido un nacimiento cercano, estas más dispuesto para acercarte contemplativamente al misterio del nacimiento de Jesús. La humanidad de Cristo siempre nos habla de nuestra propia vida y de sus detalles. Para hacer la contemplación de estas escenas es fundamental que cuentes con el texto bíblico bien seleccionado y que lo estudies previamente. Como vez, este ejercicio se parece mucho a la meditación formal, en el sentido de que en base a una serie de repeticiones de palabras, oraciones y jaculatorias, te ayudan a discurrir sobre el texto bíblico y a hacer un coloquio. También se parecen en pequeño a la contemplación, porque te lleva a discurrir, por las imágenes, pensamientos, sentimientos y motivaciones de los personajes que contemplas.

Te ofrezco, a continuación, el enunciado de cada una de las escenas y las referencias bíblicas correspondientes, siguiendo la cronología de la vida de Jesús.

(Existen tres estaciones del Vía Crucis que no tienen referencia bíblica).




- Misterios gozosos:

- La encarnación: Lc 1, 26-38.
- La visitación: Lc 1, 39-56.
- El nacimiento de Jesús: Lc 2, 1-21; Mt 1, 18-25.
- La presentación en el templo: Lc 2, 22-40.
- Jesús en las cosas de su Padre: Lc 2, 41-52.

- Misterios luminosos:

- El bautismo en el río Jordán: Lc 3, 21-22.
- La manifestación en Caná: Jn 2, 1-12.
- El anunció del reino: Mt 4, 12-17.
- La transfiguración: Lc 9, 28-36.
- La institución de la Eucaristía: Mc 14, 17-25.

   
- Misterios dolorosos:

- Jesús ora en el huerto: Lc 22, 39-46.
- La flagelación De Jesús: Mt 27, 24-26.
- Jesús es coronado de espinas: Jn 19, 2-5.
- Jesús es condenado a muerte: Mc 15, 20-23.
- Jesús carga la cruz: Mc 15, 20-23.

- Misterios gloriosos:

- La resurrección: Mt 28,1-6.
- La ascensión: Lc 24, 49-53.
- La venida del Espíritu Santo: Hech 1, 14-24.
- La Asunción de María: Ap 12, 1.10.12.
- La coronación de María: Ap 21, 3-7.

   
- Estaciones del Vía Crucis:

- El Cirineo ayuda a Jesús: Mc 15, 21.
- El llanto de las mujeres: Lc 23, 26-32.
- Jesús despojado de sus vestiduras: Jn 19, 23-24.
- Jesús es clavado en la cruz: Lc 23, 33-43.
- Jesús encuentra a María: Jn 19, 25-27.
- Jesús muere en la Cruz: Mc 15, 25-37.
- Su cuerpo es bajado de la Cruz: Jn 19, 38-40.
- Sepultura de Jesús: Lc 23, 50-56.




¿Cuándo surgió el Rosario y qué significa?

El rezo del santo Rosario surgió alrededor del año 800d.c. a la sombra de los monasterios como “salterio de los laicos”. Mientras los monjes rezaban los salmos (150), a los laicos, que en su mayoría no sabían leer, se les enseñó a rezar 150 Padres nuestros; con el tiempo se formaron otros tres salterios con 150 Ave Marías, 150 alabanzas en honor a Jesús y 150 alabanzas en honor de María. En el año 1365 se dio inicio a una combinación de los 4 salterios dividiendo las 150 Ave Marías en grupos de diez y poniendo un Padre nuestro al inicio de cada uno de ellos. En el ano 1500 se estableció para cada grupo de diez Ave Marías la meditación de un hecho de la vida de María o Jesús y así surgió el Rosario de 15 misterios.

La palabra Rosario quiere decir “ramillete de rosas”. Aparte de ser una de las mas grandes expresiones de religiosidad, popular, desde un principio el rezo del santo Rosario representó para la cristiandad una arma de defensa en contra de la herejía. Dice el Papa León XIII: “considero que no hay nada mejor, ni más oportuno que recomendar y promover esta forma de oración”, para que mediante el Rosario, gracias a la consideración frecuente de los misterios de la salvación, la fe despierte más viva en el corazón de los hombres y el fuego sagrado de la oración se reanime y resplandezca como prenda de paz, de elevación moral y de prosperidad. Esta maravillosa devoción mariana, como toda devoción auténtica, esta impregnada de la más sólida doctrina. Los quince misterios del Rosario son una admirable y fuerte síntesis, en forma de meditación, de todo el dogma de la Redención.

Y en cuanto a la forma externa de su recitación, ya sea privada o pública, es obra maestra de sencillez evangélica, cuyo tono es deliciosamente filial y graciosamente infantil, “como se sienten a pequeñitos que balbucean se cariño a una tierna madre”. “Entre las distintas oraciones públicas que dirigimos últimamente a la Virgen Madre de Dios – añade el Papa Pío XI- el santo rosario ocupa un lugar excepcional… y así como en el tiempo de las cruzadas se levantaba en toda Europa, de todos los pueblos, una sola voz, una plegaria única que hoy también en el mundo entero, en las metrópolis y en las ciudades, en los pueblos y en las aldeas, todos unidos de corazón y de esfuerzo, se afanan con porfiadas súplicas por alcanzar de la poderosa Madre de Dios que sean desbaratados los destructores de la civilización cristiana y humana, que sobre los hombres fatigados e inquietos resplandezca la paz verdadera”.




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