SECCIÓN DE MARÍA

Amig@s:

Nuestra iglesia siempre y durante toda su historia ha pasado por situaciones muy complicadas, sin embargo sigue adelante sin desfallecer. Una de las piezas claves en nuestra iglesia es María santísima. La que se hace presente una y otra vez en la vida de todo ser en esta tierra. Madre nuestra a nosotros no se nos ha terminado el vino pero sí a muchos las ganas de vivir, a otros las ganas de amar y perdonar. hoy en día el hombre se le ha terminado el amor, cariño y dignidad de sí mismo, a pesar de todo María insiste en hablar por cada uno de nosotros a su hijo nuestro señor Jesucristo con esas bellas y dulces palabras "hijo mío haz algo por ellos". El ruego de nuestra madre santísima se ha manifestado en varias ocasiones pero el hombre es tan insensible hoy en día que el dolor y sufrimiento lo ha hecho parte de su vida. María; tú que con amor aceptaste y le diste un Sí al padre te pedimos por la juventud, por las familias y especialmente por todos los sacerdotes.

Amén DJ FUNDADOR


Sin fecha alguna… del diario del padre enfermo

Hoy en sesión plenaria desde toda la eternidad, determinamos que existirá en la tierra una criatura hermosa… ¿qué digo? … La más hermosa, pues será nuestra morada y le llamaremos con el dulce nombre de Madre MARÍA, aunque el más derecho tiene de ello hablando con verdad, es el VERBO… pero como somos uno. Podría asegurar, con toda humildad, que hoy se nos ha ocurrido algo sólo digno de Dios!

Del diario de Joaquín de Nazaret
Marzo del año 15 a.C.

Hoy dio a luz mi esposa a una bella niña… la más bella que yo conozca…porno decir “La más bella de entre todas las mujeres”. Ana mi esposa, me dijo: “no exageres Joaquín… pero, aunque no es tan confiable tu juicio, tienes mucho de razón… De veras: ¡qué hermosa es nuestra hija!” Joaquín agregó: “está cono si fuera… ¡Inmaculada.. Toda ella! ¡Sin mancha… toda ella!” “No digas eso Joaquín, porque ¿quiénes somos nosotros para que Yahvé nos haga tal merced?” Eso te la hace decir tu orgullo de padre… y sin embargo, yo oí cantar desde los cielos: ¡Inmaculada desde su concepción! Bienaventurada María, porque así se llamará, con mucho de amor y mucho de amar, y mucho de amargura, con mucho del hombre pero mucho, mucho más de Dios. ¡INMACULADA! ¡INMACULADA!

Del diario de Joaquín
Abril del año 15 a.C.

Acabamos de regresar del templo, hemos ido a hacer la purificación de mi esposa y dimos en rescate, aunque no teníamos que hacer nadan un par de tórtolas por María… pero ¿qué es eso comparado con tanta belleza? … Yo estoy loco… no me canso de contemplar tanta belleza… ¡Qué bella es María! ¿Qué querrá el Señor de ella? ¡No puede ser de otra manera! Fina, con su pelo largo, castaño claro que le cae por la espalda, cuando corre, y vaya que corre, ondea al viento dando destellos de oro… Y esos ojitos azul verdoso, con una profundidad de mar y cielo, no pueden menos que reflejar al Señor que lleva dentro… su naricita respingada y hermosa… su boca, capullo de rosas que crece y se empequeñece según lo que quiera obtener… Y sus manitas delgadas que raramente conserva limpias, como si quisiera entender qué es la suciedad que no existe en ella… Y esos pies inquietos que ya se han acabados varios pares de las mejores sandalias y que ya han recorrido varias veces todos los caminos de la tierra Santa, sin salir de casa, porque no hay rincón que no halla examinado… Pero no hay criatura más bella que cuando esta con sus manitas juntas hablando con papá Yahvé… le pide por mamá Ana, papá Joaquín… ese soy yo… y no hay hombre más feliz sobre la tierra que yo… y le pido a Dios que nos la conserve Santa, Inmaculada… porque mi niña es inmaculada ¡claro que si!


Del diario de Joaquín
Marzo del año 2 a.C.


Ayer cumplió nuestra María 12 años, me pidió un buen número de rollos porque ya sabe escribir desde los ocho años y quiere formalmente su diario… ¡lo que son los hijos!... seguramente me ha visto por las noches escribir a la luz de la vela, mis pensamientos, en mis rollos viejos pero buenos todavía… ¡qué hermosura no irá a salir de sus dedos!... espero que algún día me los permita leer… ¡cómo lo gozare! Le he traído una buena cantidad de rollos que me facilitó el escriba Isacar, y me dijo que se los trajeron desde Egipto… muy buenos y durables, quizá por eso le enterró un poco la uña en el precio. ¡Pero por ella vale la pena gastar lo que sea! Los ate muy elegantemente con un moño rojo y se los di solemnemente a la hora de la comida… Ella se me acercó y dándome un sonoro beso en la mejilla me dijo: “tengo el mejor papá del mundo” … Y me hizo que me sonrojara de tal manera que hasta Ana soltó una risa y dijo que parecía un semáforo…!no sé de donde sacó palabra tan rara!


Mi diario
Mayo del año 2 a.C.


INTRODUCCIÓN: Hoy recibí un regalo muy especial un montón de rollos para escribir mi diario… Me los dio papá Joaquín… y hoy mismo lo comienzo y será mi compañero en este descubrir la voluntad de mi Señor en todos los momentos de mi vida… Tengo 12 años y todavía me cuesta hacer la letra bonita, aunque quisiera tener una letra que solo Él entendiera porque escribo para mí Señor. Así empiezo: ¡Gloria y alabanza a Yahvé mi amado! ¡Honor y reconocimiento a mi Señor! ¡Mi corazón está lleno de agradecimiento Y canta las alabanzas a mi Dios! Mi vida toda será un coro celestial Porque me ama, de una manera especial ¡Mi vida será un cántico nuevo y pleno Porque su bondad es eterna y maravillosa! Quiero escribir algo muy mío: Señor, te consagro todo mi cuerpo y mi alma para siempre, de nadie más será mi cuerpo y mi alma. ¡Haz de mí lo que quieras, sobre todo para tu mayor gloria! ¡Alabado seas por siempre mi Dios y Señor!



El amor… Mejor el amor
Mayo 4 del año 2 a.C.


Sí, así con mayúsculas… ¿qué es el amor? Y mi confidente… mi diario, se quedo callado… Le pregunté a mi papá Joaquín y solamente me dijo: “Es Dios”… Le pregunté a mamá Ana y me empezó a decir muchas cosas, entre ellas recuerdo éstas: Es la entrega generosa de los demás… es el ofrecimiento al Señor de todo nuestro ser (esto me gusta mucho) es desgranar uno a uno, día con día, todos nuestros actos por el Señor... Es dar la vida para que tengan vida… Después de darle muchas vueltas vengo a decir lo mismo que papá Joaquín: “El amor es Dios”… aunque me gustó más cómo lo dijo ella… también el tiene razón. Para mí el amor es lo más grande, noble y maravilloso que se pueda dar a otros y recibir de otros.. ¡Un día yo quiero darme por entero a él mi Señor… Amen… Amen!

Dios es imposible
Mayo 6 del año 2 a.C.

Anoche, mi querido diario, me quede sentada en el sofá de papá Joaquín que está en el pórtico de entrada a la casa contemplando el inmenso cielo estrellado… ¡Cuántos puntitos brillantes!... Son las estrellas hechas por él… ¡Él lo hizo todo!...!Qué fuerza de mi Dios!...!Cómo no se caen! ¡No chocan! ¡Lo mismo hice con un caminito de hormigas… ¡qué pequeñitas! ¡Qué trabajadoras! ¡Todas sus patitas listas y sus mandíbulas prontas para defender el nido!... colaborando todas para el bienestar de la comunidad. Cada vez que me pongo a pensar en Dios, me pregunto: ¿cómo será Dios?... ¿será fuerte… esbelto… bello?... ¡Seguro que es hermoso! ¿Tendrá mamá?... ¿tendrá mamá?... ¿tendrá mamá?... Y si la tiene… ha de ser la más bella de todas las mujeres… tanto me centre en mis pensamientos que no supe cuando mamá Ana tomo en sus brazos y me llevó a la cama… me dio un beso y me dijo: ¡Duérmase la Madre de mi Señor!

José es imposible
Mayo 15 del año a.C.

¡No sé que hacer!... Hoy he sentido algo especial… José… ¡qué nombre más bonito! … pasó cerca de mí y sentí hasta estrellitas… Señor, ¿no te estaré faltando sintiendo esto por lo que te prometí? ¿Qué tiene ese nombre que me hace sentir esto?... Así una cosa clara no ha dicho.. Pero si le hago abrigar ilusiones y luego le salgo con que le prometí a Dios no casarme… ¡Bonita quedo! Lo veo hasta dispuesto a hablar con papá Joaquín… Ya no es un niño, a sus 18 años ya sabe lo que hace.. Necesito hablar primero con él… pero cómo le voy a hacer sin faltar a las tradiciones del pueblo… Él debe saber que mi corazón le pertenece todo… sí, todo al señor, porque se lo di todo entero desde hace mucho… y sin embargo siento que puede ser posible quererlo todo a él también… porque para él todo es posible… me dará la luz para poder platicar con José y aclarar muchas cosas… Ah, Señor… que no se compliquen las cosas… que José me entienda… o también? Porque no? … ¡quita de mi corazón esto tan hermoso que siento!


Dialogo de lo imposible
Mayo 20 del año 2 a.C.

Hoy, mi querido diario, me siento feliz, porque tuve la oportunidad de hablar con José… y no me turbe, me costó una barbaridad pero lo pude hacer… me dijo la prima Noemí que lo podía ver desde el huerto del primo Manases… yo estaba en el huerto y José detrás de la barda de piedra… costó trabajo escucharnos pero lo logramos… Él me dijo: María, mi amada… yo le dije: espera José… antes tienes que saber muchas cosas… déjame hablar primero a mí, me dijo… y sin darme oportunidad prosiguió: Yo hice a Dios una promesa de castidad perpetua (ya me imagina la cara que tenía al decir esto… me dieron ganas de asomarme pero no me pareció correcto) y me siento triste por haberte conocido… Yo lo interrumpí diciendo: Calla, tontito, eso es lo mismo que te iba a decir… también yo le prometí ¿qué digo? ¡Ya le consagre todo mi cuerpo y alma al Señor! Por eso te pregunto: ¿podremos hacer lo imposible?... Vivir y no vivir juntos… Amarnos y elevar nuestro amor… Sentir y ofrendar… ¿proclamar una esterilidad vergonzante que no existe o hacer ver una paternidad que tampoco existe? Yo le dije ¿por Él? … claro que podemos y disculpa que te tomo tu voz… no he tenido la oportunidad pero ahora te me has revelado tal como eres y bendigo a Dios por haberte puesto en mi camino… no te platico el salto que dio … hecho un grito de felicidad que casi tumba la barda y lo vi salir corriendo como un venado hasta perderse en el bosque… ¡Oh, que hermoso es mi venado corriendo por los setos espesos del futuro…! Yo volví loa ojos al cielo y le dije a mi Dios: Oh, mi Señor, que distintos son tus caminos y desde ese momento una mezcla de miedo y esperanza invadió mi alma…

Comprometidos
Mayo 30 del año 2 a.C.

No sé cómo pero José habló con mis padres y ellos me preguntaron si estaba de acuerdo.. Gozaron cuando les dije que sí... no sin antes ponérseme las chapitas coloradas, coloradas que me granjearon una mirada pícara de mamá Ana… y como apenas andaba por los catorce, dieron un plazo de año y medio para la boda… En Israel los esponsales son solemnes, no importa la situación económica de los novios… llegamos a la casa de José, mis padres y yo… ya nos esperaban acompañados del rabino Zabulón … me cubrieron el rostro con un velo transparente y se realizó la ceremonia… ya estoy comprometida con Dios y con José…
Mi amado es fulgido y rubio
Distinguido entre diez mil.
Su cabeza es oro, oro puro;
Sus guedejas, racimos de palmeras
Negras como el cuervo.
Sus ojos como palomas
Junto a arroyos de aguas,
Bañándose en leche,
Posadas junto a un estanque.
Sus mejillas: eras de balsameras,
Macizos de perfumes.
Sus labios son lirios
Que destilan mirra fluida.
Sus manos aros de oro,
Engastados de piedras de Tarsis.
Su vientre, de pulido marfil
Recubierto de zafiros.
Sus piernas, columnas de alabastro
Asentadas en basas de oro puro.
Au porte es como el Líbano,
Esbelto cual los cedros…
Su paladar dulcísimo
Y todo él un encanto.
Así es mi amado, así es mi amigo,
Hijas de Jerusalén.
(Cant. 5,10-16)


¿Quieres ser la madre de Dios?
Marzo 25 del año 1 a.C.

¡Ah nuestros planes! ¡Cómo se vienen abajo! Voy a contar lo que pasó: Oraba por la noche postrada ante la ventana de mi cuarto… cuando una luz misteriosa empezó a iluminarlo todo… no supe qué hacer… ahí estaba alguien… lo sentía… quedé paralizada de temor… el miedo atenazo mi mandíbula… cuando una voz suave, dulce pero firme me comenzó a saludar: “Alégrate llena de gracia, el Señor esta contigo…” Estas palabras me impresionaron muchísimo y me preguntaba qué quería decir este saludo… Pero el ángel, pues era un ángel del Señor … me dijo: “No temas María, pues has encontrado el favor del Señor… Vas a quedar embarazada y vas a dar a luz un hijo al que pondrás el nombre de Jesús. Será tan grande y con razón se llamará Hijo del Altísimo. Dios le dará el trono de David su padre. Gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás “. Entonces yo le pregunté: ¿Cómo podré ser madre si no tengo relación con ningún hombre? * El ángel me contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso tu hijo será Santo y con razón se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu prima Isabel, en su vejez, ha quedado esperando un hijo y la que no podía tener familia se encuentra ya en el sexto mes del embarazo porque para Dios nada es imposible “ Entonces desde lo más hondo de mi ser me salió decirle: “yo soy la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra” . No supe a qué hora se fue el ángel, porque no se despidió y volví en mí cuando mamá Ana me preguntaba que qué estaba pasando… Toda la noche soñé que me cantaban: ¡SALVE, INMACULADAVY MADRE! ¡SALVE INMACULADA Y MADRE! ¡Y yo empezaba a entender!

Todo se vino a trastocar
Mayo del año 1 a.C.

Mi primer pensamiento después del mensaje divino fue… ¡José! ¿Y ahora qué le digo?... ¡Ah! ¡Mi Señor en qué apuros me has metido!... De veras que me tomaste la palabra… Y por otro lado: ¡Que maravilloso calmante!... pero, ¿se lo digo o no se lo digo? …¿Y después? ¡Ah, mi Dios cuando tu haces las cosas no eres como nosotros… no te andas con dubitaciones y lo haces todo y bien! Y lo que más me descontrola es que voy a ser madre y de una manera que nunca soñé… ¡Ah, mi Señor!... ¡Qué maravilloso eres!... Claro, como tú lo puedes todo… deberás que forma tan exquisita de complacer a tu sierva, porque ¿sabes? En el fondo me moría de ganas de ser madre... Pero ¿cuándo iba a pensar que iba a ser la madre de mi Señor?... ¿qué te traerás entre manos que te sirves de mí para realizar tus planes?... y ya te lo dije y ahora más conscientemente, te lo repito: “haz lo que quieras conmigo” Pero ahora, ¿qué voy a hacer? Mira… tú me metiste en este lío … tú sabrás cómo sacarme con bien de él… en tus manos me pongo.

En casa de Isabel
Mayo del año 1 a.C.

Al llegar a casa de Isabel, ella misma salió al encuentro y llena del espíritu santo exclamó en voz alta: “Bendita eres entre todas las mujeres y Bendito es el fruto de tu vientre..” ¿Cómo es que he merecido que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu Saludo a mis oídos el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú que has creído que se cumplirán las promesas del Señor” Entonces sentí un inmenso júbilo que invadía y colmaba toda mi alma... Ya no tenía que darle tantas explicaciones pues ella estaba al tanto de lo que se desarrollaba… éramos afortunadas… realmente muy afortunadas y dichosas… y con una voz que ni yo misma conocía comencé a cantar:

“Mi alma glorifica al señor, mi Dios
Llenase mi espíritu en mi salvador
Porque quiso mirar la humildad de su sierva
Por eso me llamarán Bienaventurada
Todas las generaciones.
El señor todo poderoso
Hizo grandes cosas por mí
Y su nombre es santo.
Su misericordia llega a sus fieles
De generación en generación.
Él hace proezas con su brazo
Dispersa a los soberbios de corazón
Y enaltece a los humildes.
A los hambrientos los colma de bienes
Y a los ricos los despide vacíos.
Acordándose de su misericordia
En favor de Abraham
Y de su descendencia para siempre.

Todo el misterio se había revelado… Ella sabía todo y yo sabía lo de ella y nos entendíamos… Zacarías, de por si tan parlanchín, como me decía que era, no pudo turbar nuestro gozo pues… ¡estaba mudo! Ahí estaba y me sentí en mi casa y a pesar de la diferencia de edad de mi prima la convencí de que era yo la que había venido a trabajar… ¡y empecé mi primer servicio!

Dos privilegiadas en el servicio
Mayo de año 1 a.C.

No sé quien cuidó a quién. Isabel me tenía una cantidad de cuidados y atenciones… yo le hice sentir que era ella la reina… y que estaba a su servicio y llegó el momento en que ya no la dejé hacer nada… para eso estaba yo… y con todas las recomendaciones y cuidados le ayudé hasta que llegó el momento, más difícil para ella por su edad, pero gracias a Dios, todo salió muy bien y el Señor la regaló con un varón que por cierto tenía su temperamento… “se llamará Juan” dijo mi primo y se le soltó el habla y glorifico a Dios… y nos platico todo lo que le había pasado aquella tarde, hace 9 meses cuando pasó a poner el incienso en el templo… Cómo gozaron con Juanito… pues era su tesoro… era el regalo de Dios con el que les había quitado el oprobio…pero me tuve que regresar porque ya iba en el tercer mes y sólo ellos sabían… pensé en José… (¡Suspiro!)… y le di gracias a Dios por haberme comprometido con un hombre tan bueno… ¡y tan guapo!

Jesús ese pequeñito
Agosto del año 1 a.C.

Después de un viaje pesado pero lleno de alegrías pues me la pasé cantando todo el tiempo… llegué de nuevo a Nazaret. Le agradecía al Señor por haberme hecho nacer acá en tierra tan hermosa y tan fértil porque en realidad Judea es árida como el desierto y a veces me parecía triste… ¡no sé porqué! Una idea empezó a estar en mi mente constantemente: JESÚS, ¡mi pequeño! Me preguntaba. ¿Cómo Iba a ser? …! ojalá se pareciera a José!... pero ¿cómo? … ¿pero él cómo lo iba a tomar? … ¡pero lo peor del caso es que por más que lo he pensado no sé como decírselo! Es obra del espíritu santo… Es obra del espíritu santo… desperté muchas veces oyendo esa frase… Yo sí lo entendía pero ¿él? … me han dicho que los hombres son algo especiales cuando se trata de su yo… y de su virilidad… lo entiendo… pero ¿cómo reaccionará mi José? ¡Señor! ¡Señor! ¡Qué difícil es seguir tus proyectos! Pero aquí me tienes: ¡Confío en ti!


¿Cómo será Jesús?
Septiembre del año 1 a.C.

Dice papá Joaquín que yo soy el vivo retrato de mamá Ana… ¡claro pues ellos me engendraron! … pero Jesús… ¿cómo será? Déjame soñar: Será el más hermoso de todos los hombres, fuerte, esbelto… fornido, crecerá en sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres … Tendrá los ojos grandes y profundos… de un color misterioso… tendrá una grande sonrisa, pues el hijo no puede ser triste. Su palabra será clara, propia y sabia… dirá la verdad en plenitud. Tendrá una voluntad firme, férrea y perseverante y un corazón de carne que se comparecerá de todos sus hermanos, me hará la madre de miles, de millones por tener él un gran corazón… sus pies serán ligeros, incansables… dejará huella en la tierra, en la playa, en la roca y en el alma… le seguirán por su imán arrollador… y los hombres le llamaran Padre a Dios debido a su testimonio… ayer me dormí soñando que se parecería a José … ¡no sé porque!

¿Qué voy a hacer? Ya se nota…
Octubre del año 1 a.C.

Ya hace más de cinco meses que me visitó el Señor por medio de su enviado… Hoy me desperté con la sensación de que todos lo sabían… ¡de que ya se me notaba!... ya no voy a poder ocultarlo más tiempo. Reuní a papá Joaquín y a mamá Ana… y de plano se los solté todo… miré la cara de felicidad de ambos y vi cómo se miraban y se decían: Algo había… Inmaculada… toda bella… ¿Qué dicen? Les interrumpí y solamente ellos dijeron: ¡no, nada! Me dieron un abrazo los dos al mismo tiempo que sentí como si los Ángeles me cubrieran con sus alas… ¡Qué hermoso es tener buenos padres! ¡Con los pies en la tierra y el corazón en el cielo! ¡Y José… mi José….! ¡Dios dirá!

Diálogo abortado
Octubre del año 1 a.C.

Hoy estaba decidida a hablar con José… me senté muy seria y pensativa en mi recámara… ahí mismo donde vi al emisario de Dios… me pongo a pensar y mi mente se llena de luces… fulgores… voces divinas… coros de Ángeles: “Llena de gracia…” Bienaventurada… Madre del creador… no temas… no temas… será por obra del espíritu santo… tendrás un hijo y le pondrás por nombre Jesús… Será el salvador… ¿Cómo? ¿Cómo puede ser esto? … obra del espíritu santo… Isabel también ya es madre.. Para Dios no hay imposibles … nada es imposible para Dios. Y cuando me levante no pude armar ni siquiera una frase que compartiera con José … pero voy aprendiendo algo: a ponerlo todo en manos de Dios. ¡Tú lo harás mucho mejor que yo!

Lógico… Lógico
Octubre del año1 a.C.

Vi a José muy serio… ¡lo vi triste! ¿Ya lo sabrá? ¿Alguien se lo habrá dicho?... Mi corazón… ¡Pobre José!... No ha aprendido todavía como yo las maravillas, los caminos de Dios pero también los misterios dolorosos de los caminos de Dios… Padre ¿Cómo sufrirá?... y es lógico. Pensará: ¡Me falló! ¿Porqué me faltaría?... y tiene razón… Si me preguntara yo se lo diría… ¡sí como no! Si el otro día no pude ni siquiera esgrimir un argumento sencillo… es lógico que sufra pero que no me juzgue más… Que me siga amando como yo la sigo amando… y ahora con un amor a lo divino… pues algo Divino corre por mis venas y algo divino se mueve en mi seno… Ahora yo quisiera que no se pareciera a José… ¡que se pareciera sólo a Dios! ¡Claro que tu lo puedes hacer , señor! ¿O no?

Lo inesperado
Octubre del año 1 a.C.

Y sucedió lo inesperado… José te busca… me dijo mamá Ana, recibe lo en el pórtico de la entrada… quiera Dios que no traiga malas noticias... cuando vi el rostro de José, el corazón me dio un vuelco: ¡eso era lo inesperado!... “Ya el Señor intervino” pensé llena de gozo. Me empezó a contar y las palabras le salían como un borbollón, sus dudas, sus celos, sus miradas furtivas, su esconderse para mirarme mejor… ¿estará o no estará? … sus ratos de profundo desconsuelo. No podía ser se decía.. . Yo la amo… alguna explicación tendrá… así estaba cuando ayer tuvo también un contacto con el divino… ¡Gracias mi Señor! Y me dijo que una voz le había dicho: “José, descendiente de David, no temas llevarte a tu casa a María tu esposa porque la criatura que espera es obra del espíritu Santo y dará a luz a un hijo que le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará al pueblo de sus pecados. Todo esto ha pasado para que se cumpliera lo que dijo el Señor por boca del profeta Isaías: “sepan que una virgen concebirá y dará a luz un hijo y los hombres lo llamarán Emmanuel que significa: Dios con nosotros”. Calló José y como un niño me pidió perdón por si hubiese… Yo le puse la mano sobre sus labios y le hice callar porque ambos éramos instrumentos de un Dios que no entendíamos y contra todo lo establecido y sin ningún temor me dio un abrazo que fue el más hermoso que jamás me daría nunca… Y desde las nubes me pareció ver las caritas con un poco de envidia, digo poco porque los angelitos no pueden tener mucha… clamando: ¡Inmaculada y madre! Y yo ya me iba explicando un poco todo esto!

Y… nos casamos
Octubre del año 1 a.C.

José se apresto a fijar la fecha… papá Joaquín y mamá Ana estuvieron de acuerdo… Me confeccionaron un vestido… amplio, maravillosamente suelto… no teníamos ni que escandalizar a nadie, ni dar explicaciones a ninguno… diez jovencitas sobrinas y amigas de José habían comprado su lámpara con su respectivo aceite porque eran muy previsoras… en la casa de José todo estaba preparado… El rabino Judá Ben Eliezer lucía su mejor túnica… los músicos afinaron desde temprano sus instrumentos… había frescura de ensalada, olía a sopa de ajo… a cordero asado… a frutas frescas y a vino generoso… ahí fue la boda... Me preguntaron que si lo quería y yo les dije que con todo el corazón, me preguntaron que si lo aceptaba y yo les dije que totalmente... también oí su voz fuerte y viril diciendo que sí… nos dimos el anillo y nos prometimos ante el Señor ser files a nuestro amor… y un inmenso cosquilleo sentíamos dentro de nuestro corazón por decir que todo eso era solamente por él.. Y los coros cantaban… ¡Inmaculada y bella! Eres morena pero hermosa, hija de Jerusalén… ¡Hija de Sión alégrate… porque toda hermosa y bella eres tú! Y los perfumes y el incienso… que guardadito lo tenía José… empezó a oler toda la casa a paraíso… papá Joaquín no sin secarse una lagrimita le dijo a José: “te entrego lo más precioso que Dios me ha dado… ¡cuídala mucho!” José quiso contestar algo pero al pobre se le hizo un nudo en la garganta que solo pudo mover la cabeza diciendo algo parecido a un sí… fuimos el centro de las miradas de todos y las porras y las hurras se hicieron sentir y nos llenaron de pétalos de rosas, no nos echaron arroz porque todavía no se inventaba esa costumbre… Aquello fue más que una boda: era el casamiento de Dios con la humanidad… ¡Y me quedé corta! ¡Esa noche la pasamos en adoración!


Y José me llevó a su casa
Noviembre del año 1 a.C.

Limpia, hermosa, llena de flores, pintada de blanco… su patio de entrada barrido y regado… a la derecha un gran salón… seguramente para el taller… taller de artesano fuerte y trabajador… a la entrada una salita con unos muebles hechos por él… una mesita de centro que tenía un florero con una rosa roja… más allá el fogón… una mesa y tres divanes, dos grandes y uno chiquito… yo apoyándome en este último miré a José y nos reímos…!Qué previsor! Yo le dije que todavía faltaba mucho y cuando ya lo pudiera hacer le iba a quedar chico… y él. Me dijo: ¡Qué le hace! ¡Él vera mi buena voluntad! Allá en el fondo de la recámara… dos camas muy bien labradas y en medio de las dos el estante de la Torá o de la ley que José tenía con mucha devoción… Una ventanita daba al patio… no tenía cortinas porque esas las haría yo a mi gusto … detalle que le agradecí… la ventana estaba hecha de buena madera… lo mismo la puerta y muy bien detalladas… lo que me llenó de sorpresa fue la recámara contigua a la nuestra, con comunicación por dentro: era la recamara de Jesús… con su camita cuna… su sillita y su mesa… al fondo un ropero para su ropa… sus túnicas y sus cosas y otro más grande para… ¡sus juguetes! José pasó delicadamente su mano sobre mi vientre en el momento en que el bebé daba una patadita y José se sorprendió y dijo: ¡Será un buen futbolista! ¿Y eso qué es? Le pregunté. No sé, me dijo, pero suena bonito… Al medio día estábamos los dos comiendo un rico filete de cordero que nos había traído Esaú Ben Jeremías el carnicero como un regalo de bodas como él mismo nos dijo… El canario, otro regalo de bodas, empezó a cantar y ambos tomados de la mano contemplamos las maravillas de Dios hechas plumas y trino solemne.

La vida del hogar…
Noviembre del año 1 a.C.

¡Qué a todo dar es José! ¡Qué prudente! No ha dicho ni una sola palabra de nuestro secreto… ¡somos un solo corazón y una sola alma! Ya ha instalado su taller… trae el signo de la responsabilidad sobre su frente… entra, sale, carga, lleva, trae, descarga, clava, desmonta, tararea una tonadilla… canta el salmo 118, canta una cancioncita que anda por ahí oyéndose: “Feliz Navidad” … dice que no le entiende mucho a la letra pero le gusta… le fascina… ¡un día aparece una rosa preciosa en el florero de la sala… a José le encantan las rosas y si son de Jericó mejor! ¡Tiene buen gusto! … a mí también me encantan… me informé bien, qué es lo que le gusta comer y gracias a mamá Ana que me enseñó lo mejor que pudo en el aspecto de la cocina, le he podido dar lo mejor y lo más sabroso… claro que siempre dentro nuestro presupuesto familiar… me gusta verlo comer, saborearse los platillos y muchas veces hago un poquito más porque me pide más… al empezar, hace sobre sí un signo raro que no me atrevo a preguntar qué es y da gracias al señor por haberle dado salud para ganarse el pan y algo que me hace poner toda colorada gracias por tan linda y experta cocinera. Después de comer descansa un poco, yo lavo los trastes y me pongo a hacer chambritas… son azules… las más calientitas… pero mi problema es ¿cómo será? ¿Grande o pequeño? ¿Y si no le quedan?... José me dijo que no me preocupara que si no le quedan ¡él, Jesús, fácilmente las estirara!

El edicto del César
Noviembre del año 1 a.C.

Sí, si era cierto lo que oí en el poza cuando fui por el agua… que teníamos que ir, por orden del César, a empadronarnos en nuestra ciudad natal… no me supieron decir bien, lo que eso significa… pero se lo pregunté a José. Él me lo explicó muy claro: mujer, todo varón tiene que ir al pueblo donde ha nacido para registrarse él, si está soltero o también a su esposa e hijos, si estuviese casado… para que el César romano sepa cuántos súbditos tiene… y… aquí venía el problema: faltaban apenas 20 días según nuestros cálculos para que viniera el esperado… nuestro Jesús… ¿y aguantaría yo ese ajetreo? ¿Aguantaría las molestias del viaje? ¿Si a nuestro chiquito se le antojara llegar antes de tiempo? Hoy en la noche le preguntaré cuando regrese de poner esa puerta que, según me comentó, le está costando trabajo extra … ¡esa noche Jesús durmió… y dejó dormir a María!

Consejo en el cielo y en la tierra
Diciembre del año 1 a.C.

José llegó tarde… lo entre tuvieron de más por algún problema que tenían con el pago… y a José le urgía cobrar aquello, pues teníamos el viaje a la vista… Ya había consultado con el sabio Simeón y le había dicho que sí era riesgoso pero cuidándome un poco más… y la juventud que tenía, pues apenas había cumplido los 15 años, creía que no había problema… José me prometió hacer algo cómodo para poner en el borrico como cuando había ido a ver a la prima Isabel… lo acojinaría un pico más y hasta el borrico iría más feliz… ¡no se imaginaba a quién iba a llevar en sus lomos…! Estoy segura que en el cielo, el Padre, el Espíritu Santo y mi Hijo también hicieron consejo Supremo y nada hubo en su contra… por lo tanto sé que todo saldrá bien. José se apuro en la Primer caravana… se cercioro que no faltarán algo y, no sin antes encomendarnos al que todo lo puede, salimos al encuentro de aquel que iba con nosotros pero que solo nosotros lo sabíamos y lo mas importante es que yo lo llevaba dentro de mi seno y lo más admirable es ¡que cabía! Y una mañanita de invierno, de ese invierno el último antes de la venida de mi Jesús… contemplamos a nuestra izquierda parte del lago de Genesaret y el río Jordán que bajaba mientras nosotros sabíamos hacia Jerusalén.


Alégrense todos, el Señor está cerca
Diciembre del año 1 a.C.

De una cosa estoy segura: en éste viaje él va a nacer… yo miraba a mí alrededor… y todo lo veía diferente… luces de colores en todos los pequeños arbustos… cánticos en el cielo… No le decía nada a José por temor a que se burlara… pero íbamos acompañados de los coros celestiales y por las avenidas del cielo y ¡DIOS ESTABA CON NOSOTROS! ¡Nunca se había dicho con tanta verdad esta frase! José se adelantó y al poco rato lo vi regresar con un ramito de flores que había cortado y poniéndolo sobre mi seno nos lo dio… ¡Jesús dio un brinco de felicidad! Que hermosas flores… yo las veía bailar al compas de mi borriquito que subía lentamente la cuesta hacia Jerusalén para bajar después a Belén, la ciudad de David a unos escasos kilómetros más abajo… poco a poco se fue transformando el paisaje… de lo más hermoso y fértil de mi Galilea hasta lo árido y seco de Judea…Él Jordán rodaba allá abajo hundiéndose en la tierra… y fenecía en las aguas de la muerte… El desierto de mi izquierda lucía en todo su árido esplendor… Por fin apareció Jerusalén… “Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas… cuántas veces quise acogerte en mi seno como la gallina a coge a sus polluelos y no lo permitiste”. Sentí un agudo escalofrío en todo mi cuerpo y cubrí a mi hijo… él se sintió protegido... Era buena hora… podíamos quedarnos en Jerusalén pero también podíamos seguir directamente a Belén… José me pregunto y le dije que siguiéramos, que estaba bien… ¡qué bondadoso mi José…! ¡Como me cuida! Bajamos y al poco tiempo teníamos ante nuestra vista la ciudad de Belén… de reojo vi como se llenaron de lágrimas sus ojos y cómo discretamente de los enjugaba… ahí también, como él, iba a nacer su “hijo” y por primera vez se sintió feliz de decirlo… bien sabía que no tenía que ver pero… que también tenía mucho que ver… ¡bien lo sabía yo!

¡No hay lugar!
Diciembre del año 1 a.C.

Hemos estado buscando todo el día… mal tiempo para encontrar alojamiento… los parientes se nos adelantaron y ocuparon todas las casas… en los mesones ni pensarlo… ¡ni pensarlo!... ¿qué haremos?... y éste mi niño ya tiene prisa… ya le anda por llegar… por respirar este aire nuevo para él… no vas a hacerlo nacer aquí en la calle… ¿verdad señor?... que tenga al menos un lugar limpio, seguro, privado, también para mí… veo la cara de apuración de José… verdaderamente no sabía qué hacer. Yo le dije que no se apurara tanto, pero él insiste en que sea un lugar digno… ¡qué lindo es mi José!... Por fin me ha dicho que fuera del pueblo hay una gruta que usan los pastores para proteger sus rebaños de la lluvia y que aseándola y barriéndola un poquito, no tendríamos mucho lujo que digamos pero sí privacidad… fuimos los dos a verla y… ¡qué hermoso! Ya él había barrido y hasta había puesto flores del campo en lugares estratégicos… le eche una mirada de complacencia y ambos sonreímos… ¡pícaro! ¡no me lo esperaba!... unos montones de paja… otro poco de heno… sirvieron de cama… las telas que traíamos aparecieron y la colocó José lo mejor que pudo… no me dejó a mi hacer nada… me hizo reposar sobre la paja y el heno y preparó un pequeño fogón y se puso a calentar agua… unas ramas de árbol quisieron tapar la entrada de la cueva… le dio al borrico un buen manojo de pasto y al poco rato teníamos una visita extra e inesperada…nos dio tremendo susto… un buey entró como a su casa a comer un poco de heno… al verlo tan apacible… José ya no hizo nada para alejarlo… junto con todo esto puso José también un chorro de AMOR que unido al mío hicieron… ¡la más hermosa mansión para el hijo de Dios en la tierra!...
¡Esto es una maravilla!... aquí estoy, María de Nazaret, la esclava del Señor, escribiendo mi diario, en esta gruta hermosa, en la víspera de la venida de mi hijo… dentro de poco lo tendré entre mis brazos… a ese ser pequeño que siento en mis entrañas… me transformare en madre por obra y misericordia de mi Dios… y le cantare:

Duerme y no llores
Jesús del alma.
Duerme y no llores
Mi dulce amor.
Duerme y no llores
Que esas tus lágrimas
Parten el alma de compasión.
Pero mira cómo beben
Los peces en el río.
Pero mira cómo beben
Por ver a Dios Nacido.
Beben y beben y vuelven a beber
Los peces en el río
Por ver a Dios Nacido…

¿Cuál le gustará más? José sentado en la entrada de la gruta… voltea y me ve… echándome una sonrisa… tararea también él: “beben y beben… por ver a Dios nacido”. José se quedó dormido… yo dormitaba acariciando a mi Jesús… vi como atizaba el fuego poniéndole más leña… apagaba una antorcha, acomodaba un montón de heno y se tendía encima y empezó a soñar… empezamos a soñar… que todo se llenaba de luz… que los coros celestiales bajaban cantando hasta la gruta y cantaban: “Gloria a Dios en las alturas… Y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad “… y soñaba que yo tenía entre mis brazos al amado…

José me hecho una mirada y mi mirada se encontró con la suya… nuestros sueños coincidían y me preguntó: ¿qué será esto, María? Y yo le conteste: Tú deja hacer a Dios… ¡es Navidad!

José, José, … ¡Ya viene!
24 de diciembre del año 1 de Cristo.

Yo descansaba como podía cuando llegó un momento que empecé a sentir un dolor muy intenso… cómo pude me aguanté… no quería molestar a José… pasó y seguí dormitando… pero vino una vez más, ¡cómo sentí la necesidad de que en ese momento estuviera junto a mí mamá Ana!... pero él es el que está conmigo… así lo dispuso… ¡Bendito sea su santo nombre y su designio misterioso!...

Yo empecé a respirar profundamente… sabía que José estaba preparado para estos trances por eso estaba confiada.. De pronto se me vino un dolor muy fuerte… intenté gritarle a José pero apenas me oí… pero él si me oyó… vino a toda prisa y me preguntó si ya… Yo le dije: “creo que sí” y nos reímos los dos conscientes de Que toda experiencia estaba ajena a nosotros… espérate… hazte fuerte, me dijo mientras trataba de traer un lavamanos de madera y vertía agua que como buen previsor tenía hirviendo en la lumbre… la mezcló con agua fría y la templó y me la trajo junto con unos lienzos y toallas… Todo quedó en calma y ambos nos quedamos dormitando yo en mi camastro de paja y él. En un montón de heno que estaba a mis pies… había sido una falsa alarma o un anuncio… este pequeño ha de estar muy a gusto allá dentro que no tiene prisa, pensé… y dije para mis adentros: “no es fácil dar a luz”…





¡Navidad, Navidad!
Diciembre 24 del año 1 de Cristo.

No había pasado mucho rato de la alarma anterior… cuando con un dolor maravillosamente feliz, ante José paralizado de felicidad… nació ante nuestros ojos el “Hijo de Dios” … del tamaño de una criaturita entre un río de rosas y lirios… de perfumes y aromas… La ESENCIA misma, necesito de dos brazos para sostenerse… y ahí estaban los de José… mi esposo… mi amado José… mi socio, mi héroe y mártir… que lo tomó entre sus manos, lo lavó, le corto el cordón… lo arropo y me lo dio gozoso, mirándome con 7na ternura inmensa y dándome las gracias por hacerle compartir la aventura más hermosa y profunda del Dios hombre… Yo pasé del dolor al gozo más grande… más pleno… más profundo que criatura alguna pueda imaginar sobre la tierra…

¡Hosanna! ¡Hosanna!... empezó a oírse sobre aquella gruta… una estrella hermosa apareció e iluminó sobre aquél paraje… descubrió el MISTERIO y me sentí madre… ¡lo era, y la madre más feliz y dichosa del universo! Y tomándolo entre los dos entonamos al Señor este cántico que salió de lo más profundo de nuestro corazón:

“Bendito eres Señor, el Altísimo,
El misericordioso, el Eterno,
Que te has hecho hombre
Para decirnos que nos amas”.
Gracias por habernos elegido,
Siervos humildes y sencillos,
Para ser los guardianes de tu hijo
Y darle todo el amor y cariño.
Gracias Padre por hacernos instrumentos
De tu mensaje hecho carne,
Por decirnos y decir a la humanidad:
¡Que nos amas! ¡Que nos amas!...

Y los coros celestiales repitieron el “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor”.

Yo no pude salir pero me platico José que aquello era la gloria y todo por nuestro hijo Jesús… y lo tenía en mis brazos: botoncito de clavel… velloncito de Israel… capullito de alhelí… fragancia de nardo y jazmín… Sus ojitos verdiazulez me miraban extasiados como aprendiendo a mirar y me decían arrebatados: ¡qué bella eres mamá!... palabras que dije muchas veces a mamá Ana, pero hoy aprendí, a escuchar, no de sus labios sino de su mirada, de sus manos, de su corazón… Ahí estaba él: ¡LA OBRA DEL ESPÍRITU DE DIOS! ¡Qué feliz era yo! ¡Qué feliz era yo!... ¡Que grande eres Yahvé! ¡Qué grande eres Yahvé!... y aquella noche no hubo frío… no hubo insomnio… no hubo gozo, todo fue alegría y mis brazos de quinceañera abarcaron a mi Dios… ¡no me atrevía a decirlo pero era verdad!... “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de gozo en Dios mi salvador porque ha mirado la humildad de su sierva…”

Ese día dormí hasta que me despertó “EL SOL” hecho capullo de belleza entre mis brazos y con su manita linda me decía: “Mamá, tengo hambre” y yo sencillamente le di mi pecho.

¡Él me transformó!
Diciembre del año 1 de Cristo.

¡Qué hermoso regalo de Dios! ¡El mejor regalo que una quinceañera puede desear… más que bailar en la casa de los reyes!... ¡Más que viajar por el mundo entero!... ¡Más que ponerse la blanca túnica y el velo de seda!... ¡Más que llevar el manto de brocados y la corona de flores olorosas!... Yo he tenido al ¡Rey de reyes! Como regalo… El creador del universo y de las flores, de los perfumes t de los brocados… Al Dios hecho pequeño, del tamaño de mi seno, sangre de mi sangre y carne de mi carne… Él lo mira todo pero creo que a quien mira es a mí… horas y horas se queda mirándome… me sonríe y yo lo sonrió… le hago cosquillitas y el se desternilla de risa… me quiere hablar como diciéndome: ¡ya no! Y terminamos abrazados llenos de felicidad… ¡estoy comprobando que la mayor felicidad es tener a Dios contigo! ¡Que nunca te pierda mi Jesús! Contemplo y contemplo a mi pequeño Jesús … y no me canso de contemplarlo y al mirar sus lagrimitas como perlas de rocío… le canto al oído suave y tiernamente:

Por el valle de rosas
De tus mejillas
Bajan dos arroyos
De lagrimitas…
Déjame, deja.
Déjame, deja…
Que yo la sed apague
Que me atormenta.
Y abrazándolo seguí cantando desde mi corazón.

BIENAVENTURADA ME LLAMARÁN…
Diciembre del año 1 de Cristo.

No me canso de ver a mi Jesús… gozo de reír con él… siento el gozo de verlo comer ¡y con que ganas!... canto con él… platico con él… y ríe… gozo de tenerlo limpio… de lavar sus pañales… de bañarlo con agua tibia a la que José le agrega unas hiervas que dice que son olorosas… le peino el escaso pelo… le pongo un moño muy coqueto… que parece una cascada de estrellas… me extasió con esos ojos de mar y cielo que me contemplan expresivos… y cuando se cansa empieza a hacer mohines… lo arrullo y queda dormido entre mis brazos…

Que apuro el de la otra noche… lloraba y lloraba mi niño y no daba con la causa de su llanto… le busqué en una forma y otra y nada… será frío… le di un té de manzanilla y nada… yo digo que este frío le va a hacer mal… ¿cuándo nos podremos ir a Belén aunque sea en un cuartito? … y José me contesta todo apenado… ¡pronto, mujer, pronto!
Poco a poco se fue quedando dormidito… pero ¡qué susto nos dio! Esta vez si tenía ganas de beber esas lagrimitas que caían de sus azules ojos… “Déjame, deja, que yo la sed apague que me atormenta”. Ahora empiezo a comprender porqué Dios puso en mi boca en casa de mi prima Isabel estas palabras: “!Claro que soy Bienaventurada porque lo tengo a él!”

El secreto se renueva…
Diciembre del año 1 de Cristo.

¿Te dad cuenta José?... ¡Cómo se ha ido juntando todo!... un cabito aquí… otro cabito allá… pero todo se va uniendo… ¡Estamos en las manos de Dios! Sí, dijo José, pero qué difícil… Las cosas que nos pide Dios cuestan… ¡Claro que cuestan! Le dije… ¿Te acuerdas cuando nos miramos la primera vez? ¡Cuántos pensamientos encontrados… consagración… amor… fidelidad… felicidad… renuncia… maternidad… soledad… matrimonio… cariño profundo… exclusividad para Dios… y mira ahora, somos esposos… consagrados… tomados para una gran misión: Cuidar a Jesús… esposos ante el mundo… Consagrados ante Dios y ante nosotros… soy madre sin haber sido esposa… tengo el regalo sin haberlo buscado… eres padre y no eres padre… sin embargo estamos aquí con un gran amor que nos une… un gran amor que ahora se ha plasmado en este hijo nuestro que se llama Jesús… y ha propósito… ¿cuándo será la circuncisión? … José me dijo: No te preocupes, ya esta todo preparado. ¡Será este sábado!

Los pastorea… ¿Quién lea avisaría?
Diciembre del año 1 de Cristo

Cómo he de andar embobada en mi capullito de rosas, que se me ha olvidado apuntar que el día 24 en la madrugada fueron llegando como salidos de las sombras un montón de pastorcitos… unos traían leche… otros traían quesos… otros cargaban a un corderito… otros unas flores… aquél, un poco de requesón… y otros traían un hermoso regalo: la admiración… la que le hacían sentir a mi hijo con su sonrisa y sus ojos abiertos, abiertos. Me dijeron que se les había aparecido un ángel y que les había dicho: “os anunciamos un grande gozo. Hoy os ha nacido en la ciudad de Belén un salvador. Encontraréis al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”… entonces todo se llenó de luz… los coros del cielo entonaron sus cánticos…

Les enseñamos a Jesús: todos se postraron en tierra adorándolo… él estaba modorro y pe costaba abrir los ojos… pero sonreía como él solo sabía… Y un ramo de flores selló nuestra amistad y compañía…


Por fin en Belén
Enero del año 1 d.C.

Más o menos nos hemos organizado en nuestro rinconcito… una pequeña casita a la medida de nuestras necesidades… no tiene loa lujos de los palacios… ni las comodidades de las mansiones, falta mucho de lo que los hombres consideran necesario… pero está Jesús y eso lo llena todo… si mirada está por todas partes… su sonrisa se oye por todos los rincones… Su presencia lo calma todo… a José ya le quitó la preocupación de tenernos en una gruta…hasta un rinconcito encontró para su taller… ¡Qué hombre tan extraordinario! ¡Por algo el Señor Dios confió en él! Todos los días va al mercado y trae lo necesario para comer… y de vez en cuando una sorpresa agradable… cuando no son dátiles, son higos en almíbar… unos ostiones ahumados… el otro día compro para Jesús una túnica y también una cobijita llena de estrellas… cuando le pregunté porque con estrellas… me dijo: ¡Para que hagan juego!
Todo esto se lo había comprado para la ceremonia de la circuncisión.

Miembro del pueblo judío
Enero 1 del año 1 d.C.

En la casa de Andrés Ben Malaquías, porque nuestra casa estaba muy pequeñita, llegamos para que hicieran la circuncisión a nuestro hijo. Andrés era el rabino más famoso de Belén… y sabía muy bien hacerlo sin lastimar al niño… nos dijo que eso lo elevaba a la dignidad de miembro del pueblo escogido… yo pensaba para mis adentros: si supiera quién es esta criatura… a lo mejor se negaba a realizarla… yo veía la cara de satisfacción de José, que de vez en cuando me echaba una mirada de interrogación… yo le dije a Yahvé: esta primera sangre de nuestro hijo suba como ofrenda a tu presencia y propicie tu misericordia. Yo miré al cielo y alcancé a mirar su gesto de aceptación…

Y le seguí preguntado… ¿cómo le harás Yahvé en ésta nueva experiencia de relación entre tu hijo y tú?... Tendrá que cambiar nuestras expresiones… esta sangre de mi hijo tendrá que aprender a ser ajena… provechosa y redentora… no sé como le vas a hacer pero sé que lo harás… El niño ni chisto y el rabino nos dio los parabienes de haber dado un hombre más al pueblo de Israel. Nos dio un beso de la paz y deseó para aquél niño toda clase de bendiciones… claro que él no podía decir más que aquello… nosotros sabíamos que era mucho más: ¡Dios! ¡Pero no se podía decir! De pronto me despertaron pidiéndome la bolsa de las palomitas pues todos los chiquitines tan oportunos en estas ceremonias pedían a gritos el “bolo” … José les arrojó unas monedas y yo les repartí las palomitas… ¡yo me comí las que le tocaban a Jesús…

¡Sueño de madre quinceañera!
Enero del año 1 d.C.

Ya en su cunita que José le había hecho, dormido con una paz que sólo Dios puede tener… lo contemplo y me pregunto ¿quién cuida a quién?... ayer me dormí arrullándolo y soñé… soñé… “mi chiquito me tomaba de la mano y con unos pasitos miniatura me llevaba a un lugar bellísimo… había flores por todas partes… guirnaldas y rosas… aromas exóticos… una gran puerta en cuyo frontis había un letrero en oro que decía: ¡A LA MÁS BELLA! ¡A LA MÁS HERMOSA DE TODAS LAS MUJERES! ¡FELICIDADES! Todo flotaba entre nubes.. A una señal del Padre eterno el ángel guardián abrió la puerta y Jesús se apresuró a llevarme hacia a dentro… un inmenso coro de espíritus celestiales entonó un grandioso hosanna… y miles de angelitos regordetes llevando pancartas en las que se leían: ¡feliz cumpleaños!

Colgando del éter se veían unos y cincos por todas partes y seguían gritando: ¡Quinceañera! ¡Quinceañera! Todos los grandes hombres desde Abraham hasta David y de David hasta nuestro tiempo aplaudían… y mi niño me llevaba y empezamos a formar un inmenso círculo y bailábamos y cantábamos y a muchos de los Ángeles, se les notaba un poquito de envidia… ¿y esto porqué es? Le pregunté a Jesús y él en su media vocecita me dijo: ¡Por ti mamá porque Dios mi padre te conserve en cuerpo y alma para siempre! ¡Amén! ¡Amén! Y baile con mi chiquito el más bello vals… todo era para mí que era la más hermosa! ¡No es cierto! Pero él lo dice y me dejé llevar… el Padre se acercó a mí y me tomó de la mano… yo cargué a Jesús y bailamos en familia… el vals más hermoso, más etéreo y más feliz y empezamos a dar vueltas… y vueltas… y mis manos golpearon el buró y desperté… y me desperté…

José desde su cama me miraba extrañado.. ¿Tenías una pesadilla, verdad? Me preguntó… yo volví la cara buscando a Jesús, temerosa de haberlo dejado allá arriba y le conteste: ¡tuve el más bello de los sueños!

Viaje a Jerusalén…
Febrero 2 del año 1 d.C.

Hoy amanecí entre biberones y pañales… ¿biberones? No me acuerdo se había de eso entonces… saqué la túnica mas hermosa, la blanca con bordados de oro… unos calzoncitos y una camiseta nueva… calenté un poco de agua… la puse en una tinita que había hecho José… le mezcle unos perfumes y unas hojas olorosas y metí a mi niño Jesús… no podían faltar su osito y su barquito de madera. No lo hubiera hecho… pues me costó un trabajo sacarlo de la tina… me decía que ahí se quedaba… pero ya José nos esperaba listo con el borrico preparado y tuve que sacarlo, no sin derramar una lagrimita medio chantajista, lo seque, le puse unos polvos para que no se rosara, le puse además un perfumito que le gusto, le coloque la túnica y con trabajo le até sus sandalias y lo dejé en la cuna mientras yo me arreglaba un poco mejor que siempre… la cosa lo merecía: íbamos a Jerusalén a dar gracias a Yahvé, yo para purificarme por el parto… y rescatarlo a él con dos tórtolas o dos pichones, que ya llevaba José en su jaulita de madera… ¡qué previsor era mi esposo!... ¡María, apúrate que se nos hace tarde y el sol va a estar muy fuerte!... ya voy… le grité mientras cargaba a Mi guapísimo tesoro que me miró como diciendo: ¡no te quedaste atrás mamá! ¡Qué niño! Era su primer viaje más largo… pero más tardó en sentir el arrullo del borrico que quedarse dormido profundamente… ¡Así llegó a Jerusalén!

Presentación en el templo…
Febrero 2 del año 1 d.C.

José era un hombre piadoso cumplidor de todas las tradiciones de nuestro pueblo y a mí me habían educado también así… por eso íbamos a cumplir con la ley del señor… Esta pequeñito era algo especial,.. Con él podríamos esperar lo inesperado… y así paso…

Cuando llegamos al gran templo un anciano salió a nuestro encuentro, me pidió al niño y besándolo y haciéndole caricias lo levantó como ofreciéndole al Señor y dijo:

“Señor, ahora ya puedes dejar
Que tu siervo muera en paz
Como me lo has prometido
Porque mis ojos han visto a tu salvador
Que tú preparaste para presentarlo
Ante todas las naciones
Y gloria de tu pueblo Israel

Y volviéndose a mí me dijo: “este niño está puesto como signo de contradicción… y una espada de dolor atravesará tu alma” y no acababa de recibir al bebe que muraba asustado a todas partes, cuando una mujer anciana también me lo pidió y cantaba alborozada las alabanzas del Señor… todos se quedaban admirados de lo que oían… José ofreció el rescate, dos tortolitas y nos devolvieron a nuestro niño.

Regresamos a Belén agradecidos, admirados y asustados… ahora está en la cuna y lo veo, y lo veo, y lo veo y me pregunto ¿todo esto será verdad? ¿Qué será de mi niño?... ¿porqué signo se contradicción? ¿Porqué espada de dolor para mí? Tú sabes mi Dios lo que me preparas y le deparas a él… Me llamó José porque en casa de la vecina Raquel junto con otras amigas nos tenían preparadas unas curundas y su atole de canela. La casa estaba llena de letreros de felicidades y globos de todos colores y compartimos aquellas viandas a las que se les añadieron unos buñuelos acaramelados con su atolito blanco… compartimos agradecidos su caridad y generosidad… ¡es por demás decir que Jesús desde hacía rato estaba en su quinto sueño!

¿Enfermo?
Marzo del año 1 d.C.

Todo había ido bien hasta hoy… amaneció tristón… tenía mucho sueño… no tenía ese brillo en sus ojos… medio lloroncito… le di un té de hojas de naranjo y no se le quitó… José. ¿Qué tendrá? ¿Qué hacemos? ¿Por qué no llamas al doctor? … José salió corriendo y al poco rato regresó acompañado de Salatiel el médico del pueblo… se acercó al niño… le tomó el pulso, le revisó la lengüita y nos miró con esa cara de bondad tan grande como su barba y nos dijo que no había problema… esto era común en los niños de su edad… un trastorno estomacal que con unas gotitas y una emulsión cada seis horas iba a componerse… yo no sé pero me dio la impresión de que este, mi pimpollo quería probar hasta la enfermedad… ¿qué otras cosas querrá probar? Y él me había sonreído sin que ese viejo doctor se diera cuente diciéndome: ¡no te preocupes mamá! Yo por eso ya no me preocupo pero a José le costó un poco más de trabajo tranquilizarse…!

En busca de trabajo
Marzo del año 1 d.C.

Muy temprano José salió a buscar trabajo no quería regresar a Nazaret hasta que yo estuviera completamente restablecida. Acondiciono su taller, trabajo no le ha faltado, aunque poco y pequeño, iba a ver unas puertas y una alacena que le había prometido mandar a hacer. Apenas se fue me acerque a la cuna, Jesús estaba durmiendo… ¡que bello se ve! Sus ojos y sus pestañas, grandes como ramas de palmeras… su boquita como clavel… su nariz respingada y caprichosa. Todo paz… paz hecha sonrisa… paz hecha descanso... paz hecha sueño y realidad… paz hecha hombre… ¡por eso yo tenía la paz! Sí, que José logre tener más trabajo para que nada nos falte… llegó feliz. Le pagaron bien y además consiguió nuevos trabajos.

Su primer diente
Agosto de año 1 d.C.

Hoy amaneció molesto… cumple ocho meses y se restriega con ansiedad la boquita… a lo mejor le quiere salir su primer diente…José le puso un poco de vino que le hizo descansar… sí era cierto… ahí se le siente la puntita… lo festejamos. José le consiguió una rueda de hule para que muerda y él se quedó feliz.

Ya camina…
Noviembre del año 1 d.C.

¡José, José ven!... ponte allá… dile que vaya contigo… José se sacudió las manos y se puso en cuclillas y cuidando que el espacio estuviera libre le dijo a Jesús: ¡ven… camina… despacio! Jesús lo miró, lo entendió pero no se atrevía… hasta que dando un paso muy grande se arrojó en busca de aquellos brazos fuertes, firmes y seguros… José tuvo que adelantarse un poco, luego vino la explosión de júbilo cuando José se levantó y siguió dando vueltas con él en los brazos… María le aplaudió a su héroe y desde ese momento, ¡a cuidarse! Nada se podía dejar a su alcance… ¡se despabilo tanto que era una verdadera amenaza! Todo, como por encanto subió a las alturas… y aquellos piececitos andariegos empezaron a recorrer la tierra y no pararían hasta… (Y un clavo de dolor se incrustó en mi corazón).

Un estruendo colosal…
Diciembre del año 1 d.C.

Todo estaba en paz aquél día… yo había ido por agua al pozo y traje un cántaro lleno de agua transparente, fresca.. me había enterado también, no había de otra, de las novedades del pueblo: que había muerto el hijo mayor de Jacobo, David, por peleonero y cabeza dura… de la huida de Raquel la hija del herrero con el pelangoche, perdón, con el cabeza hueca de Efraín y, no acababa de bajar mi cántaro y de vaciarlo en la olla del agua, cuando un estruendo colosal movió toda la casa… toda la fruta que estaba sobre la mesa, pasa, ciruelas, uvas, chabacanos y manzanas estaban regadas por el suelo… llegamos corriendo y vimos aquél desastre… ¿Y Jesús?... donde estará este diablillo… (Perdón Jesús por el calificativo)… ¡ajá! Allá debajo de la mesa aparecían dos piececitos que lo delataban… José con voz muy seria le ordenó que saliera de ahí… y yo por poco suelto la carcajada al mirar la carita de “yo no fui” con que apareció en escena… José se cercioro de que no le había pasado nada y dándole una ligera nalgada le dijo que se fuera al taller porque de castigo lo iba a poner a trabajar toda la tarde… él muy obediente se encaminó al taller… al poco rato lo vi pasar cargando un montón de tablitas y luego un martillote de su tamaño con el que apenas podía… luego me sorprendió oír su risa sonora en el taller… me asomé cautelosa… ¡ah, José, José! Ya estaba jugando al caballito montado en una viga y el niño a du espalda...

Crecía y se fortalecía…
Año 2 d.C.

Ya se iban a cumplir dos años desde aquella Navidad del año cero… José no daba trazas de regresar a Nazaret… parecía como que quería gozar de su pueblo natal… gozaba con sus parientes, con su trabajo y sobre todo con nosotros en un clima de familia pues en realidad nos trataban muy bien todos sus familiares… todos se peleaban por tener a Jesús… y él se dejaba querer con mucha facilidad… tenía varios primos y primas, como Jonasito, Absaloncito…la pequeña Judith y Mariquita que era la que más se chiqueaba con él… en suma se hallaba a gusto y no había planes de regreso a Nazaret… yo de lo único que me preocupaba era de la salud de papá Joaquín que lo había visto la última vez cansado.. Ya había empezado a hablar mi príncipe, pues para mí era eso y más… todo me lo pedía por favor… porque José le había dicho que así se pedían las cosas… “eche por favor” “agua por favor” un dátil por favor… sobre todo eso, tenía que subirlos a lo más alto de la alacena para que nos alcanzara porque a veces le daba tentación de comérselos y como tardaba mucho en ir a pedir permiso… mejor se los ahorraba… “los permisos”. Corre por toda la casa… siempre ocupado porque papá José le ha dicho que nunca debe estar de ocioso… lo simpático con sus ocupaciones… ora carga una lagartija que se encontró a la entrada de la casa… ora lleva un montón de clavos que estaban debajo de aquellas tablas… ora carga el bote de pegamento porque quiere hacer una casita… una tarde me extrañe de que no anduviera trotando por todos lados… lo busqué.. Ahí estaba sentadito haciendo muchas crucecitas de madera… ¡me quedé callada y angustiada!

Ya empezaba a tener amigos; le recomendamos ser bueno con ellos y ellas y que fuera generoso con todos… no tuvimos que hacer más recomendaciones.! Lo entendió muy bien! Había sobre todo un Juditas que no me parecía muy bueno que digamos, que Dios me perdone, me parecía un poco amante de lo ajeno… quisimos alejarlo de Jesús pero él me dijo que no… que le gustaba jugar con él. Estos son los pequeños detalle que he llegado a descubrir… no me atrevo a llamarlos más que cosas especiales: los llama y le obedecen… los mira y ya no se enojan… les pide las cosas y se las dan… a lo mejor después a otras cosas especiales les llamarán por ejemplo: ¡Milagros!...

Una visita importante e inesperada…

Enero del año 3 d.C.

¡María! ¡María d… llegó gritando la Estercita de la esquina… ¿qué quieres? Le dije saliéndole al encuentro… allá los buscan unos señores muy importantes… vienen en camellos y traen mucha gente con ellos… andan muy elegantes como si fueran reyes… ¿a nosotros?... le dije haciéndole la señal de que no gritara tanto porque José estaba durmiendo la siesta porque había trabajado mucho… sí, a ti y a lo mejor a Chuchín… porque dicen que: “vieron una estrella aparecer en el cielo y vienen a buscar al rey de Israel…” ¿Al Rey de Israel?... le pregunté como si yo no supiera nada… si, mira, me dijo sacándome a media calle… allá se ven los camellos y vienen para acá… ya fueron a Jerusalén y el rey Herodes los mandó para acá después de haber consultado a los sabios de Israel… Me quité el mandil… lo dejé por ahí muy bien escondidito y fui corriendo en busca de José que estaba profundamente dormido… “José” “José”, le dije suavemente al oído… ¿qué pasa? Me preguntó inquieto… Perdóname pero vienen unos señores muy importantes preguntando por nuestro hijo … José se levantó como pudo, se sacudió bien la túnica… tomó de pasada su manto… se lo puso... y se disponía a salir a la puerta de la casa en el preciso momento en que la comitiva llegaba a la casa… rodeada de chiquillos que les decían que era allí donde vivía Jesús, hijo de José… Con toda la parsimonia desmontaron y seguros como si hubiesen sido guiados por una estrella se dirigieron a José diciendo: “que el Señor los bendiga y colme de beneficios. Por fin hemos logrado encontrar al Salvador “… yo me recordé que eso significaba el nombre de Jesús… y mi asombro iba de más en más…

¿Dónde está el niño?... preguntaron a José… éste volteó a verme y yo me adelanté a decirles: Pasen a su pobre casa… Muchos quisieron pasar junto con ellos pero José se los impidió. Quería saber en primer lugar el motivo de visita tan importante… “Hemos venido a adorar al Rey de los judíos pues hemos visto brillar su estrella en el oriente y hemos venido a buscarlo…” yo había pasado a la recámara de Jesús y desde ahí los había escuchado… a lo mejor mi instinto de madre me hizo prevenir alguna cosa pero al saber sus intenciones salí muy ufana con mi niño entre mis brazos… Ellos cayeron en tierra y tocaron con sus frentes el piso… él se acercó a cada uno y como si los hubiera conocido ya ante s les dio la mano para que se levantaran… los hicimos sentar en unos almohadones que yo había terminado de hacer, unos días antes, para ocasiones muy especiales… Jesús se fue a sentar entre José y yo y vio como ellos sacaban de un cofre unos regalos… “te ofrezco ORO porque eres nuestro Rey” … “yo te ofrezco INCIENSO por que eres nuestro Di…” no me atrevo a escribirlo pero así lo dijo. “Yo te ofrezco MIRRA porque eres también plenamente hombre”. Él los recibió sin inmutarse y, como le había enseñado José solamente dijo: “Gracias”. Juditas que se había colado, no sabemos por donde, comentó: “mejor le hubieran dado un caballo de palo y una pelota”… le tuve que propinar un cariñoso y preventivo pellizquito en salva sea la parte…

Les ofrecí un buen chocolate y unas galletas de avena con unos dátiles que comieron gustosos ante las miradas golosas de los presentes… después nos dijeron que traían prisa… que se hacía noche y les importaba mucho adelantar camino de regreso… y vimos cómo siguieron por el camino que los llevaba a Arabia… Yo me quedé pensativa y José otro tanto… y esa noche soñamos a lo regio… a lo divino y a lo humano…



Oro como Rey…
Enero 7 del año 3 d.C.

¿Qué significa todo esto? Me preguntaba intrigada… y junto con José, tratábamos de descifrar los hechos… ¡qué difícil de entender es el Señor para los que él ama! ¡Parafraseo José, un versículo de un salmo que se sabía de memoria! ¡Qué difícil! Yo me quede, absorta y pensaba: oro, riqueza, poder, domino, nobleza, eso es ser Rey de lo humano… pero ¿significaría otra cosa? … dueño del corazón y del alma… Rey de perdón y de gracia… Rey de esperanza y alegría, Rey del corazón humilde… ¿no podrían significar esto?

Continúo con mi asombro: INCIENSO como Dios… será mi pequeñito… ¡no! ¡No puede ser!... entonces yo sería… ¡no! Eso es imposible… y sin embargo siento que se están uniendo muchos cabos sueltos que yo he guardado en mi corazón… y mi mente comenzó a recordar: “El que nacerá de ti será Santo y será llamado Hijo del Altísimo “ , “¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a visitarme?”… “venimos a ver al Rey de Israel “… ¡Hosanna en las alturas!... ¿será?... ¿será?... Señor mi Dios… ¿es tu Hijo?... ¿Sí?... y Yahvé me respondió y desde entonces resonó en mi interior la verdad que no me atrevo a desmentir pero tampoco a pregonar… porque es demasiado grande para mí…

Pero tampoco podía faltar: amargura, dolor y llanto como hombre, palabras todas sinónimos de esa planta: LA MIRRA… una espada de dolor… signo de contradicción en Israel… las cruces que hacía en el taller de José, todo eso creo que me suena a amargura… y empecé a escribir:

MI NIÑO SE SABE AMARGO
Mi niño se sabe amargo
¿Por qué amargo, mi pequeño?
¿Mucha hiel se ha concentrado
En sus venitas de niño?
¿Ha almacenado lo ácido
Entre sus nervios tirantes?
Mi niño se sabe amargo…
Me sabe a llanto caliente
Me sabe a dolor callado
Me sabe a mirra y aloe
Presagiando la sepultura…
¿Qué tendrá mi niño, niño?
¿Un infinito silencio?
¿Una inmensa catarata?
¿Una marisma insondable,
De amor, de penas y espinas?
¡Mi niño se sabe amargo!
No sé porque pero sabe
a tres clavos colocados
entre sus pies y sus manos.
Me sabe a cruz y a corona…
Me sabe a inmensa amargura…
En la selva florecida.
Mi niño se sabe amargo…
Como MIRRA bendecida.

Estos fueron los regalos que le dieron a mi niño… ¿por qué regalos tan serios?... a lo mejor no lo entiendo: a lo mejor estoy como Juditas… él se hubiera contentado con unas canicas de barro… su camello de madera y unos borregos gordos, rellenos de borra negra… ¿qué hará mi niño con dones tan elevados y tan caros?
Sí. Mi Señor, ya sé lo que hará…

Regalará su oro para que miles de niños tengan pan, vino y dátiles para saciar su apetito… regalará su incienso para los más olvidados para que todos recuerden que son imagen de Dios. Regalará un poquito de su mirra, no toda porque la quisiera tener él todita entera, para que nadie sufriera, para que los que sufran cambien su dolor por oro para la vida y por incienso para el cielo… y sufran tan sólo un poco para ganarse la Gloria, que no hay camino mejor que el que desde niño mi hijo nos va a enseñar en su vida…

María, María levántate…
Enero 10 del año 3 d.C.

“María, María, me dijo José asustado, en el silencio de la noche… toma al niño y huyamos… yo voy a preparar el asno” Pero José ¿Qué estas diciendo? No me preguntes más, me han dado una orden y sus razones tendrán… yo sentí otra vez que estábamos envueltos en el MISTERIO… y sin embargo pregunté: ¿quién te lo ha dicho? José me replicó, calla niña y obedece… en el camino te explico… tomé a mi niño dormido todavía en ese oscuro amanecer… me monté en el borriquito… hice con mis manos la más suave cama y lo dejé que siguiera durmiendo… ya el sol de la mañana lo despertaría celoso… y partimos juntos… Y aquella noche las estrellas contemplaron al autor del Universo huyendo de su criatura… adelante: el paso seguro de un padre que hacía su papel, en un borrico, que por cierto merece nuestra gratitud por lo que nos ha servido, todo un Dios de dos años…

El sol saludó a mi niño
Enero 11 del año 3 d.C.

Buen rato llevábamos caminando cuando el sol a nuestra izquierda empezó a saludar con sus destellos… a nuestra derecha se sentía un suave viento con sabor a mar… a la izquierda el inmenso desierto de fuego y soledad… dunas y dunas… que contemplaron a una familia entera huyendo… y el sol se hizo más suave y la arena menos fuego y el viento desde el mar agigantó su frescura para que él no sufriera… para que él no llorara … y entre las nubes el sol le saludó contento y entre nubes le encendió claveles y hasta una rosa le arrojó a sus pies…

Desterrado en Egipto…
Enero 13 del año 3 d.C.

Al cruzar la frontera nos sentimos seguros… José quiso que siguiéramos más adelante para estar seguros… además en el pueblo siguiente había más seguridad de trabajo… todos volteaban a ver a aquella pareja… pero ya estaban acostumbrados a ver llegar extranjeros y más judíos huyendo de las locuras de aquél tirano… José pregunto… se informó… y tomó una resolución… para la tarde ya teníamos un rincón, un local y un techo seguro para vivir. ¡qué bueno y providente es mi José! Suerte que José había tenido que venir muy jovencito acompañando a su padre Jacob… precisamente a este pueblo y conocía a algunos amigos… Y ahora a comenzar de nuevo… estábamos a merced del Señor… José me contó como le habían despertado y una voz le había ordenado tomar al niño junto conmigo y huir a Egipto pues querían matarlo… pero me pregunto: ¿cómo puede ser posible que alguien quiera matar a este inocente?... sentí un estremecimiento y pensé: tal vez muchos mueren por él… El Señor me está enseñando a no apegar mi corazón a las cosas de la tierra… y me siento libre y con mayor paz… ¡bendito sea!... ahora a esperar a que nos avise…

Noticias de Herodes…

Enero 30 del año 3 d.C.

Una caravana de Siria nos trajo noticias de lo que Herodes había hecho en Belén… había mandado matar a todos los niños menores de dos años… como no conocía a Jesús… hizo verter sangre inocente para lograr su objetivo… ¡Qué corazón tan cruel!... ¡el Señor le perdone! José nos salvó a todos… pero...¿cuántos murieron por el sólo delito de haber nacido al mismo tiempo que Jesús? Pero,… ¿porqué querría acabarlo?... ¿por miedo? ¿temerle a un niño… tan impotente… tan dulce? Se oyeron los gritos de las madres doloridas… ¿qué hubiera sentido yo?... ¡ni pensarlo! Y ahora menos nos moveremos de aquí mientras exista ese hombre sin corazón.

José conseguía trabajo con facilidad… y al poco tiempo ya éramos tres extranjeros integrados a la comunidad… nos apreciaban y teníamos amigos por todas partes… amigos de pozo, de tertulia, de vecindad… sin contar con los amigos de Jesús que ya era famoso en el barrio… por su imán y su simpatía.

Regreso anhelado...
Diciembre del año 3 d.C.

La única información que teníamos eran las caravanas que venían de Damasco y pasaban por el pueblo como ruta obligada… ¡murió Herodes! ¡murió Herodes! Repitieron en nuestros oídos… yo miré a José y le dije mucho con mi mirada pues contestó: debemos esperar la voz del cielo… está bien… le contesté… Esa noche, después de cenar… Jesús dio gracias y se fue a dormir… lo acompañé hasta dejarlo dormido y nos sentamos en la entrada de la casa a la luz de la luna… comentamos lo de Herodes, lo de los sucesores… Arquelao… según decían… no era tan bueno.. se imponía a regresar hasta Galilea… ya nos caíamos de cansancio que optamos por irnos a acostar… y soñamos… José soñó que nos regresábamos pero el niño se perdía y que después de buscarlo por todas partes, Él no se quería venir… despertó sudando.. descansó cuando se dio cuenta de que solo era un sueño… yo también soñé… y soñé lo mismo, solo que cuando lo encontramos me dijo: Adiós, ¿qué no sabes que tengo que hacer las cosas de mi padre?... y cuando daba la vuelta para irse me desperté… pero cómo se me quedó grabada la mirada que me dirigió… ¿qué significaban aquellos sueños? ¿eran sólo sueños o anunciaban la realidad? Afortunadamente para aquel momento eran solamente sueños y los sueños, sueños son…

De regreso hasta Nazaret
Diciembre del año 3 d.C.

Por fin de regreso… con un mínimo de ajuar, emprendimos el viaje, pues hace una noche José fue avisado que regresara a Israel pues ya habían muerto los que deseaban hacerle mal al niño… Y sin pensarlo mucho… la cama la vimos a Yareri… la mesa del comedor quedo en manos de Amenofis… que le había echado el ojo… no por nada pero… ¡qué buen trabajo hecho por José!... las ollas y todo lo de la cocina se l9 dimos a mi tocaya Miriam que se acababa de casar y apenas tenía lo necesario… hasta el canario se lo encargamos a Isis la del mercado… y todo repartido, no sin derramar una lágrima y habiendo mandado muchos besos con su manita a todos los amigos, nos encaminamos hacia la tierra prometida…

Teníamos que recorrer trescientas millas (que después llamarán kilómetros) … pasamos de noche a propósito por Nazaret y Jerusalén.. cerca del monte de los olivos… que deberían cambiarle el nombre y ponerle, no sé porqué, el monte de la glorificación… el torrente Cedrón pronto quedó atrás y nos vimos bajando desde las alturas de Judea hacia Samaria y Galilea… De pronto escuchamos una vocecita: “!Papá… pipi!” y tuvimos que detenernos porque el Rey lo necesitaba… bajó corriendo y tras de un arbusto fue a cortar florecitas… José me miró y me hecho una pícara sonrisa…



Galilea… tres años después
Diciembre del año 3 d.C.

A medida que descendíamos el paisaje se veía más fértil… Samaria la pasamos sin novedad… a la izquierda contemplamos el monte Tabor en el valle de Esdrelón que nos anunciaba la cercanía de Nazaret… en Naím sentí un golpe de soledad… de muerte pero también de vida resucitada… de pronto el borrico hecho un solemne rebuzno… había reconocido el terruño… ¡ahí estaba Nazaret! Todo era novedad para Jesús… con sus ojitos brillantes se quería comer todo… había pasado del desierto al oasis más bello… sembradíos… agua… flores… frutos… rebaños… cielo hermoso… ¿porqué mi Padre no habrá hecho todo como aquí?

Tal vez porque Galilea era única… y ¿sabes porqué mamá? Me preguntó Jesús… y me hecho el más hermoso piropo: ¡porque aquí naciste tú! No todo fue felicidad… el tío Saulo que nos había cuidado la casa, nos dio la triste noticia, sobre todo para mí, de la muerte de papá Joaquín y de mamá Ana… no nos había podido avisar porque no nos habían encontrado en Belén… abracé a mi niño y a José y lloré tiernamente como un tributo de gratitud a tan excelentes padres que ¡Yahvé tenga en su gloria! Ahora ya no hubo juegos ni carreras… ni nada sino mucho, mucho sueño para descansar…

Arreglando la casa…
Diciembre del año 3 d.C.

A la mañana siguiente… ¡qué pena! A pesar de los propósitos ¡nadie se despertó! ¡yo creo que éste chiquitín selló nuestros ojos y nuestros oídos para que descansáramos más! ¡abrimos los ojos en pleno sol!... una manita tierna pero firme nos hizo despertar diciendo: ¿qué no hay desayuno en ésta casa?... ¡tengo hambre! Se fue a lavar las manitas, de paso se hecho un chorro de agua sobre su cabellera dorada y un baso de leche fresca y un pedazo de pan de centeno tonifico su cuerpo y reforzó su alma… al poco rato aquella casa ya había sido explorada por dos piececitos inquietos no sin haberse tropezado… diez veces… levantado otras tantas… sobado las narices… tres veces… y una vez que no dijo nada, porque al brincar cayó donde afortunadamente el Señor colocó mucha defensa, también para los azotes…

Y comenzaron las preguntas: Mamá. ¿no hay canario?... no borreguitos? ¿y el taller? ¿dónde va a trabajar papá… ¿y el perro? … yo vi con ternura a mi muchacho y le dije: calma, muchacho, el mundo no se hizo en un día… y muy solemne me corrigió: “lo hizo mi Padre en siete días y el último descanso” … yo me quedé admirada y guardé esto en mi corazón…

Navidad del año 3
Diciembre 24 del año 3 d.C.

hoy nos despertamos temprano una melodía que venía por los aires... desconocido para nosotros... el primero que se despertó fue Jesús y salió De puntitas al patio cerca del olivo que había en la casa... la letra del canto decía más o menos esto:

Estas son las mañanitas
que cantaba el rey David.
Hoy por ser día del cumpleaños
te las cantamos a ti.

Despierta, niño, despierta,
mira que ya amaneció.
Ya los pajarillos cantan
la luna ya se metió...

¡Y deberás en el patio muchos pajarillos habían bajado hasta la mano de Jesús y revoloteaban a su alrededor... Y cantaban sin parar.. Y cantaban trinos de alegría haciendo eco al canto de felicitación! Jesús tocó con su manita la ventana en nuestro cuarto y nos decía: Papás, ¡hoy es navidad! ¡Hoy cumplo 3 años! y se esforzaba por separar los tres deditos de su mano... Y un dueto feliz contesto desde dentro: ¡Felicidades al más hermoso de los hombres!

Día de fiesta en el cielo y en la tierra
Diciembre 24 del año 3 d.C.

Todo estaba preparado Pero como iba a ser sorpresa yo me hice la desentendida... Jesús extraño de que le pidiera que acompañar a su tía Ester a su casa... nunca lo hubiera hecho pero era necesario... Entre José y yo y unas vecinas adornamos todo pues era el desayuno lo que íbamos a ofrecer de regalo... ya estaba en la lumbre el chocolate. José había traído las conchas y las Chilindrinas... unas vecinas nos ayudaban con las gelatinas Y el pastel... la leche nos la mandó Saúl El lechero Pues nos dijo que le encantaba ver cómo se saboreaba Jesús... ya la tía Esther estaba aleccionada para que con cualquier pretexto nos lo trajera a la una hora determinada...

Ya estaba la casa llena de invitados... una lona nos protegía del Sol... y la pericia de José en el manejo de la madera había hecho qué unas tablas se convirtieron en mesas y cubiertas con blancos manteles solamente esperaban al festejado... cuando llegó medio enojado por la inesperada separación... su carita se le transfiguró y se puso a dar saltos de júbilo... todos aplaudimos y le echamos la consabida porra... pero esta vez diciendo: ¡Felicidades! ¡Felicidades!

Momentos después había desaparecido el chocolate, el pan de dulce, la gelatina, el pastel, ¡pero no la alegría! todos salieron satisfechos y agradecidos... y después de haber jugado un partido de balón pie en el que hasta dejaron que Jesús metiera tres goles... ¡Aunque el los hubieran metido lo mismo! ¡se fueron a regañadientes a sus casas respectivas! y todos decían: ¡Feliz Navidad!

¿Será?... ¿será?...
Diciembre del año 12 d.C.

Mi querido diario... por fin he vuelto a platicar contigo... he estado preocupada por mí Jesús que me he dedicado completamente a él... además como que no sé... no me han dado ganas de expresar lo que he sentido... ¡Perdón!... vuelvo de nuevo, hace casi 9 años que lo veo crecer, correr, estudiar, comer y reír... como también a veces llorar... ya va a cumplir los 12 años... y yo lo he mirado... y mirado... y Perdóname señor pero no le encuentro lo "divino" por ningún lado... eso sí tiene una grande seguridad en todo lo que hace pero nada más... ¿quién me podrá sacar de esta duda? Si, ha sido un día como cualquier otro... a ido a la escuela en la sinagoga con el rabino Johan Ben Jonás... ha sido promovido por su aprovechamiento... rápidamente aprendió a leer y escribir.. pero también muchas veces lo suspendieron por inquieto... el rabino no diría... por precoz... yo lo entendía y José también. Tenía inteligencia preclara... más que preclara desde pequeño pero... la divinidad... ¿Qué era?... ¿En qué consistía? podría contar una serie de anécdotas con el rabino, eso las que nosotros conocimos porque tantas otras, ni siquiera las sospechamos... lo interrumpía en clase... muchas veces lo corregía... ya le tenía miedo a esa manita levantada, pidiendo la palabra... le decía por ejemplo: "mi padre hizo el cielo y la tierra"... con el consiguiente desgarro de las vestiduras del rabino en señal de escándalo... todo eso para mí no era novedad.

Un día me dijo: "¡el rabí se enojó mamá!... ¿que le harías pilluelo?... nada... me preguntó que si tenía un vaso de agua y lo daba un pobre... ¿cuánto me quedaba?... y tú le contestaste que nada... ¿verdad?... ¡yo le dije que una gran satisfacción en la tierra y después la vida eterna!... y me dijo: ¡cero!... ¡siéntate!... ¿y te puso cero?... no mamá me dijo que "nada" y me sentó.

Recibido en la sinagoga…
Diciembre del año 12 d.C.

José me platicó el otro día que el rabino Johan Ben Jonás le había dicho que Jesús ya estaba listo para ser recibido en la sinagoga… y hacerle la conveniente ceremonia… José fue y le compró un Kippá muy elegante, yo le puse una orillita dorada… era de Color vino… yo le había prometido hacérselo pero José no pudo zafarse pues la esposa del rabino le había ofrecido este a muy bajo costo… y no supo decir que no... Yo le hice una túnica color paja… ¡caray! ¡Cuánta tela se necesita!... ¡está bien grande!... le puse unas orlas doradas y un cinturón del mismo color del Kippá… y José le consiguió unas sandalias ya casi de adulto… Leyó y releyó el pasaje que le tocaba leer según el orden de lecturas en la sinagoga… me intrigó cuando me lo leyó por primera vez, era esté:

He aquí a mi siervo A quién sostengo
mí elegido en quién se complace mi alma
he puesto mi espíritu sobre él
dictará la ley a las naciones.
No vociferara ni alzará la voz,
ni la hará oír en la calle.
no quebrará la caña ya rota,
ni apagara la Mecha que humea,
Legalmente hará justicia,
no desmayara ni se quebrará.
(Isaías 42, 1-ss)

Me sonó misterioso el profeta pero más me llamó la atención lo que me dijo Jesús: “Mamá me gustan mucho el siervo de Yahvé… siento que me parezco a él”. Yo lo escuché y guardé sus palabras en mi corazón… hubo caramelos de recuerdo y un fuerte aplauso de recepción. José dijo: ¡ya nuestro hijo es un verdadero judío! ¡felicidades!

Peregrinación al templo…
Marzo del año 12 d.C.

Ya Jesús ya había ido a dormir, había rezado sus oraciones… ¡que bello se veía rezando!... sus manos juntas… su cabeza inclinada… los ojos cerrados... en profunda adoración… no resistía la tentación de observarlo sin que se diera cuenta... vi cómo se acostaba y regresé a la cocina donde se había quedado José… me tomé un vaso de leche y un pedazo de pan… mientras platicábamos de los acontecimientos del día… entonces le dije a José: Viejo ya se acerca la Pascua… Qué bello va a ser ir a Jerusalén ya con él, en su mayoría de edad… para que cumpla con la ley… hay que irlo preparando... José volteó y me dijo: Hay mujer creo que Jesús está preparado para eso y más… ¿tú crees?... le pregunte no dudando sino para asegurarme de que era lo mismo que yo pensaba…

A la mañana siguiente le comentaba a Jesús: pronto vamos a ir a Jerusalén para celebrar la Pascua… Aunque tú ya estuviste en el templo... seguro que no te acuerdas, pues fuiste de 40 días… ¿y cómo es el templo, mamá?... es muy hermoso, de Maderas preciosas... de mármoles Escogidos… con pórticos alrededor y el santo de los santos al centro… ¿y eso que es?... es el lugar donde esta Yahvé... y al cual solamente puede entrar el sumo sacerdote una vez al año por la Pascua… enfrente está el altar de los sacrificios… y se ofrecen centenares de ovejas, de toros, carneros y aves para agradecer a Dios todos los beneficios… ¿y no se podría hacer un solo sacrificio? ¡yo haría uno solo! ¡Llegará el día en que se celebrará un solo y único sacrificio! y se quedó mirando fijamente hacia el Horizonte. ¿Qué quiso decir? no sé pero lo apuntó aquí para recordarlo y entenderlo a su tiempo.

Ida a Jerusalén
Marzo del año 12 d.C.

¡Caravana Jerusalén! Hombres enfrente de la sinagoga. Mujeres frente al mercado… salimos mañana a la luz del alba… gritaban los organizadores que por un módico precio se comprometían a cuidar a los peregrinos de los malhechores del desierto… Todo estaba dispuesto en casa… no hacía falta llevar al borrico… cada vez que pasábamos por la cuadra nos echaba una mirada de reproche, siento que a mí sobre todo porque yo fui la de la idea… además Jesús podía ir con cualquiera de los dos… pero eso sí avisándonos oportunamente para evitar problemas.

Muy de madrugada el ruido, el cantar de los gallos y el ladrar de los perros movió a esas dos masas de gente y se emprendió el camino a Jerusalén, la ciudad David…

¡Qué alegría cuando me dijeron
vamos a la casa del señor
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales Jerusalén!

Cantaríamos por todo el camino. Jesús se quiso ir conmigo avisándole a José para que no se preocupara… adelante iban a las mujeres y a corta distancia los hombres… ¿Qué problema tengo yo? ninguno ¡voy custodiada por dos verdaderos hombres! Los camellos de la carga nos marcaban el paso… llevábamos suficiente tiempo… las paradas nocturnas estaban bien establecidas… la experiencia de aquellos hombres les indicaba el lugar… para comer como para dormir. No hubo ningún accidente gracias a Yahvé, y a los 8 días estábamos vislumbrando las colinas de Sión… su caserío espejeaba el sol y en el centro se erguía majestuoso el Templo del señor… observe a Jesús Cuando nos detuvimos un rato a contemplar la ciudad… sus ojos se llenaron de luz y de lágrimas… me lo acerqué a mí y me abrazó sin decir nada… ¡Qué hermosa ciudad y triste a la vez!... Todo esto se lo veía en su semblante pues él sólo me decía: ¡Qué bella y qué triste, mamá! ¿Porqué mi niño?... ¡A su tiempo lo comprenderás! y ya no quise preguntar más.

Sacrificio y oración… regreso
Marzo del año 12 d.C.

Los gritones de la Caravana habían dicho: mañana al canto del gallo caravana a Nazaret en la puerta de las ovejas al lado de la piscina de Betezdá… todos estábamos enterados… recorrimos Jerusalén y por la tarde fuimos al templo por nuestra cuenta… yo admiraba como nunca la casa del Señor… me fascinaba su construcción, su movimiento de gente, su olor a sacrificio… el humo que se elevaba el cielo… algo me decía que esa casa iba a tener que ver mucho conmigo pero sobre todo con Jesús… cánticos… sacrificios… oraciones… ofrendas… libaciones… fariseos que oraban y publicanos que se daban golpes de pecho… curiosos gentiles que desde su pórtico admiraban aquellas enormes columnas… y los adornos y los pisos y los techos… Jesús estaba más admirado que yo… algo decía… musitaba para sus adentros… creí escuchar la palabra: “ladrones…” pero se me hizo mucha palabra para Jesús… Alabamos en trío al Dios Uno… y nos sentimos muy orgullosos de hacerlo como familia…

Era tanta gente y el trabajo de los levitas y sacerdotes que vimos que no tenían prisa por cerrar las enormes puertas del templo… mejor así… podríamos quedarnos aquella noche ahí en aquel ambiente medio sagrado y medio profano… que sentí que no le agradaba mucho a Jesús… desfilaríamos a la puerta de las ovejas y llegaríamos a tiempo de partir… Jesús se sentía en su casa… iba y venía… se iba por un lado y aparecía por el otro… a un momento determinado le dijo José cuando vio que se alejaba… ¡te esperamos en la puerta de las ovejas! Jesús dijo que sí y se desapareció entre la multitud… Pasó un rato y José se levantó y nos encaminamos hacia la puerta de las ovejas… caminamos despacio pues había todavía tiempo… en eso vemos venir un amigo de José de su mismo oficio que lo saludó amablemente, le dijo que quería platicar con él y pagarle un dinerito que le debía… José me dijo que me siguiera y que me encantaría en la puerta… yo llegué en el momento en que nos indicaban que las mujeres se reunieran con las mujeres y los hombres con los hombres…

José, como me platicó después llegó, y se unió a la Caravana de hombres… se sentó a esperar y pensó: “Jesús está con ella”… mientras yo hacía lo mismo y me decía: “seguro que al regreso se va a ir con José”… y me quedé tranquila…

A la hora señalada… ¡un grito nos invitó emprender el regreso al terruño!…

¿Y… JESÚS?
Marzo del año 12 d.C.

Después de una jornada de camino, nos detuvimos a comer… una arboleda no tan tupida nos acogió y buscamos en nuestros parientes… viven ir a José solo y me dio un vuelco el corazón; la pregunta casi al unísono de ambos fue: ¿y Jesús? ¿Qué no está contigo? ¿No está contigo? ¡no!... ¿Dónde está?... veamos con los parientes… nada… ¡se había quedado en Jerusalén! ¡Porque nos haría esto se habíamos quedado que nos avisaría con quien se venía! Encargamos nuestros pocos enseres y ambos… en silencio… preocupados… tristes… nos volvimos a Jerusalén… corrimos… a la búsqueda de nuestro tesoro… Llegamos en alas del temor y de la angustia… más pronto que nunca… la meta de reunión era el templo… de ahí salimos a los distintos lugares y nada… volvíamos sin noticias… cansados… tristes... desalentados… y seguíamos la búsqueda… así pasaron dos días… al tercero un rabino conocido de José le preguntó el porqué de su preocupación… José le explico y éste le dijo: allá en la sala de los doctores hay un jovencito que los tiene a todos embobados y admirandos con sus preguntas y respuestas… ¿No será?... José no alcanzó a oír la pregunta… salió disparado y… efectivamente era él… yo lo vi correr hacia allá y lo seguí… llegué detrás de él y mis ojos no podían creer lo que veían… todo un hombrecito discutiendo y dialogando con aquellos señorones…

Esperamos un rato hasta que nos vio… terminó de contestar a la pregunta que le habían hecho y educadamente pidió permiso de retirarse… y vino en nuestro encuentro… yo me adelanté y molesta por lo que nos había hecho le dije: “¿Porqué nos has hecho esto? ¡Tu padre y yo te hemos estado buscando!... y él mirándome con aquella mirada que una vez había visto en un sueño me dijo: ¿Por qué me buscan? ¿Qué no sabían que tengo que ocuparme de las cosas de mi padre?... como un cubo de agua me cayó esa respuesta sobre mi corazón… no pude decir palabra, ni tampoco entendí palabra, tan sólo lo tomé por los hombros y emprendimos con él el regreso a nuestra ciudad… alcanzando la Caravana cerca de Samaria…

Silencio… obediencia... crecimiento
Marzo del año 26 d.C.

Todo el tiempo desde los 12 años hasta los 30 se puede resumir en: “el niño crecía y se fortalecía delante de Dios y de los hombres”… Nunca más nos volvió hacer algo semejante y estuvo “sujeto a nosotros”… Todo fue felicidad en el ejemplar y lo llenaba todo de alegría. Sólo hubo una excepción: ¡José se puso malo!

Muerte de José
Marzo 19 del año 26 d.C.

Los doctores no supieron nunca lo que tuvo… José simplemente se sintió muy cansado, se acostó y descanso… Jesús estaba su derecha cuando se durmió para siempre… había cumplido su misión. ¡Jesús era todo un hombre! Se fue habiendo cumplido su papel protagonista de Padre de Jesús… con el gran secreto que nunca reveló… Jesús le cerró los ojos cuando sintió la despedida en su mano… tuvo la mejor muerte… lo dirán todas las generaciones… Jesús reflejada e{ dolor en su rostro y de sus ojos profundos cayó una lágrima de dolor y de agradecimiento… Yo le di gracias por su amor, por su protección, por su generosidad y su heroísmo por hacer lo imposible… no sé porqué pero le he llamado desde entonces: “El patrono de los imposibles”… ¡Se lo ganó! Estoy segura que mira cara a cara el rostro de Yahvé.

Solo los dos…
Marzo del año 26 d.C.

La familia entera nos acompaño… como todas las familias de Israel eran muy solidarios… dieron ánimo a Jesús para que contará con ellos… Jesús tendría unos 25 26 años… era todo un hombre, reservado, callado… trabajador incansable… siempre responsable pero desde entonces aumentó su tiempo de oración… se iba a la montaña él sol y se pasaba las noches en oración con su Padre… La voz se le había hecho gruesa y profunda… gozaba de buena salud… me ayudaba en los quehaceres de la casa y con lo que ganaba me sostenía… una cosa me extraña mucho: su silencio sobre el matrimonio. Ni una palabra sobre eso… yo no me atrevo a preguntarle… ¡El tiempo dirá todo! Todo este tiempo ha sido de contemplación de Jesús… he dejado de escribir por un tiempo y ahora reanudo de nuevo… he visto a Jesús muy pensativo… como si tuviera que hacer algo extraordinario y pronto. Yo estoy preparada y me pongo y lo pongo en las manos de mi señor…

Anunció inesperado…
Mayo del año 30 d.C.

Una noche Se me acercó más serio que nunca y me pidió que convocará a toda la familia porque tenía que decirles algo… llegaron a la hora y día citado… muchos con cara de interrogación y de extrañeza… ¿para que será? ¿Qué problema tendrán? se decían Inquietos mientras se tomaban en la horchata de avena muy fresca… algunos saboreaban un higo o un dátil… a la hora indicada nos reunimos en el patio y Jesús se apareció sólo. Haciendo un ademán, captó la atención de todos.

Buenos días a todos, dijo serenamente, lo sé ya hemos llamado porque como familia que nos han ayudado, tienen el derecho a conocer primero que todos nuestros planes… el señor ungió y me ha enviado a anunciar su reino y su palabra, como dice el Profeta Isaías… quiero despedirme, pues para esto nací… no necesito de nada y no llevaré nada pero no se preocupen me pongo en manos de Dios… ¡Él está conmigo! Un silencio profundo fuera respuesta y se decían entre sí: ¡no lo entiendo! ¿no le estará fallando la cabeza? Estos pensamientos y dudas de mi familia me lastimaban mucho… desde ese momento yo entendí que tenía que prepararle lo necesario para su partida, pero… No llevaré nada, me dijo, sólo lo que llevo puesto. Mi techo será el cielo y mí comida el rocío del universo. Mi descanso: la tierra y no tendré dónde reclinar la cabeza… quise decir algo pero me puso su mano en mi boca… me atrajo hacia sí y me dio un abrazo de despedida que nunca olvidaré… dio la media vuelta y se perdió en el mundo… yo le di mi bendición: ¡Que Dios tu padre te proteja… el espíritu del señor este sobre ti… mi amor te acompañe siempre… e inconscientemente trace una gran Cruz sobre él!

Inmensa soledad acompañada
Junio del año 30 d.C.

Desde aquel día comenzó la última etapa de mi vida: la primera había sido hermosa con papá Joaquín y mamá Ana. Que ya gozan de la vista de Dios… feliz, sin preocupaciones… la segunda, medio a fuerzas, madurando a base de sorpresas, de anuncios, de sufrimientos… con el inmenso regalo de José y el más grande y excelso de todos: el regalo de mi hijo, Jesús… ahora él se ha ido… y empieza mi grande soledad… casi todas las tardes de sentado en el sofá de la entrada de la casa y el mirado el camino por donde se fue él… porque mi pensamiento es él… mi vida es él… mi todo es él… ¿Qué hará?... ¿Dónde habrá pasado la noche?... ¿Habrá comido?... ¿No le habrá pasado algo?... algún facineroso… algún ladrón…

Dicen que fue al desierto… que ahí sólo come y bebe pan y agua… ¿aguantará?... ¿con qué se cubrirá?...

Bautizado por Juan…
Junio 1 del año 30 d.C.

Me ha llegado la noticia de que se ha encontrado con Juan su primo que está bautizando en el Jordán cerca de Jericó… y que le había pedido que lo bautizara… Juan se había negado pero al final había cedido y que algo Misterioso había pasado como una manifestación divina… Sé, también que ya algunos de los discípulos de Juan lo han seguido y además otros… Algunos son parientes y casi todos de Galilea… por eso tienen miedo de una rebelión… algunos son Zelotes… Juan les contó algunos lo que había pasado cuando lo bautizó: Una paloma se posó sobre él y se oyó la voz del Padre que decía:

“Este es mi hijo muy amado… escúchenlo”

Desde entonces ya nada se oyó decir de Juan.

Viene a Galilea
Agosto del año 30 d.C.

Mis hermanos me avisaron, llenos de gozo, que Jesús venía a Nazaret, yo le preparé su cuarto y limpié el taller de José por si se quería quedar ahí… no… no llegó a su casa… no quiso sacar partido de sus condiciones de pariente… y siguió como el peregrino de Dios. Iba a ir a la sinagoga… hizo todas mis cosas rápido y llegué ala sinagoga cuando estaba por empezar la ceremonia… Lo miré largamente… estaba muy delgado pero no débil… sus cabellos se habían oscurecido un poco por el sol… su rostro era más moreno pero su presencia imponía… Dios estaba con él. Le dieron el rollo del Profeta Isaías, él lo desenrolló y empezó a leer:

El espíritu del señor está sobre mí,
porque me ha ungido,
para anunciar a los pobres la buena nueva.
Me ha enviado a proclamar
la liberación de los cautivos
y dar la vista a los ciegos,
para dar libertad a los oprimidos
y proclamar el año de gracia del Señor.

Beso el libro lo enrollo y nos invitó a sentarnos… todos los ojos estaban fijos en él… comenzó a decir nos… “Esta escritura que acaban de oír hoy se ha cumplido en mí”… y después de un momento de suspenso, empezó a explicar la escritura con una maestría increíble… que todos estábamos admirados… y se decían por debajo ¿no es este el hijo del carpintero?... ¿no están entre nosotros sus hermanos y sus hermanas? y empezaron a alterarse de tal modo que se levantaron, lo tomaron con sus manos y se lo llevaron para despeñarlo en el acantilado dónde estaba edificada la ciudad… yo salí tras de ellos pero iban muy a prisa y no los podía alcanzar… quería defenderlo… quería enfrentarme a todos… cuando de pronto volví lo vi venir a mi encuentro… pasaba en medio de ellos y ellos no lo veían… me beso en la frente y me tomo del brazo: “¡Madre no te preocupes estoy bien… era necesario cumplir la voluntad de mi padre!”… caminamos juntos… Nunca supe cómo él se les había escapado… sólo supe que venían furiosos, frustrados y avergonzados… desde aquel día mi corazón se quedo más tranquilo…

Cafarnaúm; su ciudad
Agosto del año 30 d.C.

Nunca me explique porque pensé prefirió Cafarnaúm antes que Nazaret… ¿Porqué estaba cerca del lago?... ¿Porqué de ahí eran sus principales seguidores?... ¡no sé! ¿Porqué ahí lo recibieron bien sus habitantes? o simplemente ¿Porqué nadie es profeta en su tierra?... ¿o porqué así se le antojó? Su fama que decía como la espuma… maestro de almas y de palabra cálida… lo seguían las multitudes, lo acosaban, lo arrollaban… y yo sentía muy bonito acá dentro de mi pecho… pero también… cosa rara… ¡sentía mucho miedo!.. ¿Porqué?... ¡No lo sé!... ¿miedo de qué?... ¡no lo sé! ¡pero sentía miedo!... curaba cuando se acercaban a él como si quisiera demostrar que Dios no quería la enfermedad… que el hombre era el que se la había ganado… bastaba muchas veces que lo tocarán o que su sombra los cubriera… Isabel, una amiga, que llevaba ya muchos años con un flujo de sangre le bastó con tocarle el manto y se curó… ¡claro! A la pobre le dio mucha vergüenza porque mi hijo pregunto: ¿quién me ha tocado el manto?... hasta los discípulos le reclamaron diciendo: ves que todos te están apretujando, y todavía preguntas: ¿quién me tocó?... Cafarnaúm era el centro de todas sus actividades… desde ahí curó al criado del centurión Romano que les había ayudado a construir la sinagoga, desde ahí se embarcaba para todas las ciudades de la orilla del lago.

Bienaventurados los pobres…
Noviembre del año 30 d.C.

¡Perdóname señor pero no entiendo a tu hijo!... no lo entiendo… ¡pero confío ciegamente en él! su palabra es profunda… convincente pero amorosa… no como la de Juan que me dicen que era incisiva y tajante… por cierto está en la cárcel por mandato de Herodes… Mi hijo se está metiendo en terrenos peligrosos… está atacando mucho a los fariseos… y los escribas, a los doctores de la ley y a lo sumos sacerdotes… los ha hecho a un lado y se ha declarado a favor de los pobres… eso no lo van a olvidar los poderosos… dicen que desde la montaña grito sus consignas a los cuatro vientos: Bienaventurados los pobres… los que sufren… los que tienen hambre y sed de Justicia… los limpios de corazón… los misericordiosos… porque de ellos es el reino de los cielos… Bienaventurados los perseguidos por la justicia, porque de los que son como ellos es el reino de los cielos… Esto es peligroso, pero él sabe lo que hace...

Milagros… Milagros…
Año 31 d.C.

Los paralíticos caminan, los ciegos ven, los leprosos quedan limpios, los panes se multiplican junto con los pescados, calma las tempestades, camina sobre las aguas, resucita a los muertos, quita la fiebre, convierte los corazones, transforma el agua en vino como en la boda de mi prima Ruth con Ismael. No sé qué les pasó pero se les acabó el vino… Yo me di cuenta pues en el ajetreo de la gente de servicio hoy un comentario al respecto y fui con Jesús, no para que hiciera el milagro como efectivamente lo hizo sino para que con sus Apóstoles fueran a comprarlo en alguna parte… “”ya no tienen vino” le dije al oído. Él me contestó molestó: ¿Qué nos interesa a ti y a mí?... pero mi instinto maternal me decía que necesitaba un empujoncito para que lo hiciera y mandé llamar a los sirvientes y les dije que hicieran lo que él les iba a mandar… me hecho una miradita de pocos amigos, pero les ordenó que llenarán de agua las tinajas de los purificadores de las purificaciones y que la llevaran al maestresala… este al probarla fue a regañar al novio por haber guardado hasta el final el vino mejor… yo no me quedé con la espinita Y fui a probar de aquella “agua” milagrosa ¡no se comparaba el mejor vino de Engadí con este!

Yo me quedé asustada… ¡qué barbaridad! ¡le hice hacer un milagro!...pero él no me lo reprocho de nunca… así era Jesús, hizo muchos Milagros hasta sin darse cuenta… ¡y yo seguía con mi presentimiento y mi miedo!

Parábolas
Año 31 d.C.

Qué mi hijo habla en parábolas no me extraña… yo se las platiqué todas en las noches de luna… la de las vírgenes prudentes e imprudentes, la de la perla preciosa, la del tesoro escondido, la de la red, la del banquete de bodas; todas esas ya las conocía… las habíamos comentado entre los dos… pero qué maravilloso hijo me has dado señor, ha inventado unas y son preciosas: la del padre que perdona al hijo que le pidió la herencia y la malbarato con los amigos y regresó pidiendo perdón… y el padre lo perdonó… esa parábola lo pinta de cuerpo entero… y la del buen pastor ¡qué maravilloso!... y también la del sembrador… y la del siervo que no sabe perdonar… y la de la oveja perdida que va y la busca… Lo admiro más… porque ¡Qué difícil es enseñar en parábolas!

Multiplicación de los panes…
Año 32 d.C.

Oye María, -me dijo intrigada Abigail, que iba y venía trayéndome noticias de Jesús- me pregunto: ¿porque Jesús no permitió que lo hicieran Rey?... acababa de dar de comer a más de cinco mil hombres y ellos exaltados lo iban a proclamar pero él se les escapó y se fue al monte él solo… ¿Porqué será? ¡si él tiene todo para gobernar, para defender a nuestro pueblo! Yo no supe qué contestarle pero le dije: “sus razones tendrá”.

Los problemas crecen como olas…
Año 32 d.C.

Tanto hacia Jesús de extraordinario que se hizo cada vez más fuerte la idea de que estaba loco… Vinieron a verme de parte de la familia y me empezaron a decir: El honor de la familia corre peligro… ¡que dirá la gente!... ¡nos está perjudicando ese rumor! Además debemos atender a Jesús… llevarlo a descansar… dicen que los esenios tienen un lugar apropiado para recibir esta gente… ¿quieres venir con nosotras para hablar con él? Tú eres su madre te hará más caso… pero si se opone tendremos que actuar en forma más enérgica… No sabían en lo que se metían… yo por solidaria les dije que si los acompañaba… supimos que estaba en Cafarnaúm y nos encaminamos en su búsqueda… estaba en la sala de Josué el escribano mayor, pero sencillamente no se podía entrar… tuvimos que mandarle decir… pues nos tuvimos que quedar en la puerta … ahí lo oímos perfectamente pero verlo ni de chiste… Entonces oí algo que me hizo poner colorada… una mujer le gritó a Jesús: ¡dichoso el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron! y Jesús le contesto: “Más dichoso es el que Escucha la palabra de Dios y la pone en práctica”.

Se ve que alguien que le dijo: Allá afuera están tu madre y tus hermanos que te buscan. Él pregunto: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?... y después de un silencio sin respuesta, dijo: “El que cumple La voluntad de mi Padre, es mi hermano, mi hermana y mi madre” Después de un buen rato… terminó su enseñanza y despidió a la gente y entró la casa… mando decirnos que pasáramos… entonces Isacar el más valiente de dos primos se adelantó y le expuso lacónicamente la razón de nuestra visita como familia y nuestra preocupación por él… Isacar se quedo callado… Jesús también, ha de haber contado hasta cien… pero después nos explicó de tal forma su misión y el amor del Padre por toda la humanidad que nos tuvo embobados por más de una hora y no nos quedaron ganas de volver a pensar algo así de él. Todos salimos diciendo: ¡Qué loco ni qué loco! ¡es el más cuerdo de todos!... y hasta nos paramos el cuello porque pertenecíamos a su familia…

La enemistad y el odio aumentan
Año 32 d.C.

De un tiempo para acá me apura mucho esa enemistad de los doctores de la ley, de los fariseos y escribas y de los Sumos sacerdotes… No cabe duda que la verdad hiere… nunca había oído salir de la boca de Jesús palabras más duras… que las que les ha dicho los fariseos y a los doctores de la ley… ¡no se lo van a perdonar! ¡Ay de ustedes escribas y fariseos hipócritas! que resonaban en el corazón de estos con ecos de rencor… lo que él sabe lo que hace… pero una de madre no puede menos que preocuparse… No le perdonan que haya preferido a los pobres y marginados… que no los haya visto con buenos ojos a ellos… El otro día, me dijeron que los atacó abiertamente con la parábola de los viñadores: “Quitará la viña a los malvados que mataron hasta al hijo del amo”… ¿Qué quiso decir con eso?...¡No!...¡No! y lo dará a otros porque estos no fueron dignos… ¡cómo se enojaron!… ¡sacaban chispas!... por eso le aconsejamos a Jesús que este año no fuera Jerusalén pero él se empeño… hasta le dijo Satanás a Pedro que tratará de disuadirlo… ¡Ah! Pero qué bello y brillante se puso el monte Tabor cuando los apóstoles se quedaron embobados y escucharon la voz del Padre que decía:

Este es mi hijo muy amado, ¡escúchenlo!
Toda la familia decidido ir con él a Jerusalén pero a mí me da un sobresalto mi pobre corazón de madre.

Los amigos íntimos de Jesús
Año 33 d.C.

Aunque no directamente, he podido conocer un poco a los doce. Les he empezado a tener cariño… Los conocí en la boda de mi prima Ruth en Cana de Galilea pero como estaba tan atareada no pude identificar los… En la casa de Lázaro tuve la oportunidad de tratar los más… precisamente cuando lo resucitó… A Pedro pediría un poquito de tu prudencia para que no sufriera por sus exabruptos… pero que corazón tiene… a Tomás, un poco más de fe… a Santiago y a Juan que pensaran más en las cosas del cielo y no tanto en sentarse a la derecha y a la izquierda en su Reino y que tuvieran paciencia. A Leví o Mateo, como le dicen, Yo le diría que siguiera preservándose pues ha cambiado mucho… A Simón Zelotes se aleje de peleas y bravatas porque sólo con amor va a conquistar el mundo… A Bartolomé que siga estudiando las sagradas escrituras… Y a Judas el de Cariot que no se apegue tanto su corazón en las cosas materiales… a los demás que amen mucho a mi hijo… ¡que él los salvará!.

En Jerusalén
Año 33 d.C.

Nos hospedamos casi toda la familia en casa de un pariente mío, llamado Zabulón, que nos facilitaba su puerta para colocar nuestras tiendas de campaña… Ahí estamos bien en lugar estratégico… cerca del templo y de los lugares que Jesús frecuentaba… desde ahí pudimos verlo entrar triunfante montado sobre un asno… como un rey en la ciudad de David… la gente lo aclamaba y los niños le gritaban: ¡Hosanna al hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del señor!... ¡Toda Jerusalén se sobresalto y los doctores de la ley junto con los sumó sacerdotes no sabían que hacer! Así llegó hasta el templo y ahí la ira de Dios lo consumió… y haciendo un azote con sus cuerdas arrojó a los mercaderes que habían convertido la casa de Dios en una cueva de ladrones… estuvimos apunto de salir a defenderlo pero nadie le preguntó con qué autoridad hacia aquello…

Ahí fue donde contó la parábola de los viñadores, según nos contó Juan… ¡Ah! mi pequeño Jesús… ¿porqué hará todo esto? ¡Su razón tendrá pero yo no lo entiendo! También habló de la gran tribulación… de la destrucción al final de los tiempos… de que no iba a quedar de aquel hermoso templo piedra sobre piedra… ¡Todas están estas son pala palabras explico explosivas!... ¡Lógicamente empezamos a oír rumores de que lo querían matar! ¡Dios no lo quiera!

La traición y el comienzo de la pasión
Año 33 d.C.

Yo lo presentía en mi corazón de madre… había ahí una espinita.
¿Cuánto me dan si se los entregó?... y por 30 monedas lo traicionó:
Judas, Judas… ¿Qué hiciste?
vendiste inconsciente al Amor
por 30 monedas… ¡Qué poco!
¡Miles te había regalado
y tú lo vendiste por nada!
No te alcanzó siquiera
para un pobre “te quiero”
y en el fango se perdieron…
Ni una siquiera por año
y en tus manos de sangre
explotó la ofensa…
¡Vendiste, instrumento, al Amor!
¡No supiste a ciencia cierta
lo que hiciste del Amigo!
¡No supiste que esperaba
tu regreso con anhelo!
¡Tú negociabas su muerte
él negociaba el perdón!
¿Qué hiciste, Judas, mi hijo
que al Hijo de Dios vendiste?
¿Qué hiciste Judas amado
que al amor has entregado
para ponerle las manos
para arrojar nuestra hez…?
¡No supiste lo que hiciste!
¡Le diste dolor artero
y a nosotros salvación!
¿Qué hiciste Judas? ¿Qué hiciste?

No nos dio tiempo de Nada… se habían ido como de costumbre al olivar de Getsemaní cuando un jovencito, Marcos, llegó a la casa desnudo, pues le habían quitado, la sábana con la que se había cubierto; nos dijo que habían apresado a Jesús y que lo llevaban con lo sumos sacerdotes… La espada de Simeón me empezó a jalar a taladrar el alma.

Ante el Sanedrín
Año 33 d.C.

Del huerto lo llevaron ante el Sanedrín que según los entendidos no podía reunirse en casa de Caifás… ¿eres tú el Cristo el Hijo de Dios vivo? y explotó como bomba en nuestro secreto… “sí lo soy!” “ Y verás al hijo del hombre sentado a la diestra de Dios venir sobre las nubes del cielo” y resonó la bofetada… me llegó hasta el alma… No estaba equivocada: ¡MI HIJO ERA EL HIJO DE DIOS! Señor, ¡que inmensa tu bondad para conmigo! ¡Como sufrió…! ¡Todos hacen leña del árbol caído!... le escupían Se burlaban… le abofeteaban… de ellos se explicada pero… ¿de Pedro?... ¿porqué?... ¿cómo que no lo conocía? ¿Por qué dijo eso? ¿Porqué no tuvo el valor de morir con él?... y su negación empujó más la espada que se clavaba en mi corazón.

Después lo llevaron ante Pilato… no supimos que pasó… nos lo dijeron después: ahí proclamó su realeza… Pilato lo mandó con Herodes… ¡Qué vergüenza lo que le hizo Herodes!... quería verlo hacer prodigios… uno cualquiera de los que decía la gente que hacía… y ni siquiera abrió la boca… Herodes lo remitió a Pilato con la túnica del escarnio… Pilato lo mandó azotar… ¡Cómo sentí en la espalda los latigazos! ¡Para mí fueron miles! ¿Por qué esa Corona tan cruel? ¡Ay! ¡Corazón humano que eres en lo más sensible! ¡Que sabes dar el golpe donde más duele! ¡Qué hieres el corazón y no lo matas!... que sabes dar agonía… ¿Porqué te ensañas con mi niño? ¿Con mi pequeño Jesús? ¿Qué mal te había hecho? ¿Decirte la verdad? Decirte que te amaba y ¿así le pagaste?...

Pilato no supo qué hacer. La saña de los Escribas y Fariseos no tuvo límites y… ahí vienes mi pequeño con os brazos abiertos… amarrados a un madero… caminas lentamente… ¡Detente, Jesús, detente! Descansa mi pequeñuelo… que tu madre quiere ayudarte a cargar ese leño… que tu madre quiere, y ahora lo entiendo, ser corredentora. Quiere cargar contigo la cruz.

La crucifixión
Año 33 d.C.

¡Lo llevaban a crucificar! ¡Todo había sido con mucha prisa… con mucha prisa! no habían dado oportunidad de nada… y todos corrimos para ver qué hacíamos… no se podía hacer nada… un fuerte grupo de soldados bien armados los resguardaban… no habían sido tontos los escribas y fariseos… en un recodo del camino ahí lo espere con mis hermanas…

¿Qué te hicieron mi pequeño?
¿Qué corona tu cabeza?
¿Por qué sangras? ¿Por qué sufres?
Mira tu rostro marchitó
y tú pelo ensangrentado
tu nariz entumecida…
por el golpe del sarcasmo…
¿Porqué tu túnica blanca
se pega a todo tu cuerpo?
¡Te han herido! ¡Te han llagado!
¡Tus pies son huella de sangre
de sangre y de sufrimiento!
¡Ven a mis brazos mi niño!
que abrazarte quiero ahora
atado a esa cruz de muerte
que ahora debo abarcarte
con todo dolor y tú ofrenda.
¡Ven a mis brazos pequeño!
Que ahora voy entendiendo
el amor incomprensible
de un Dios que no se abstuvo
ni de la más mínima herida
para decir por sus poros
¡que nos ama! ¡que nos ama!
Ven a mis brazos pequeño
que tus cabellos se limpien
que tu rostro enfebrecido
del varón de los dolores
se transforme en esperanza
por los hombres florecida.
Descansa niño descansa
que tu madre te acompaña
y te fortalece entera…
hasta llegar a la cruz.

Nos tuvieron que separar… no respetaron nuestro dolor… que no hay dolor más grande en este mundo que el dolor de una madre hecho flor, hecho caricia, hecho bondad, hecho abrazo, hecho altar… Le seguí a su paso… cada paso si hundía en mi alma adolorida… y se clavaba en mi corazón esa espada anunciada en el Templo… así llegamos a la cima del cerro de la muerte… Gólgota… calavera… llaga… martirio… clavos… espinas… cada caída de golpe… festejada… soledad abismal… ¡dolor y VIDA! paradoja de este mundo… de este Hijo paradoja… ¡La vida perdió la vida para que la muerte viviera! Y entre ladrones y déspotas… entre el cielo y la jauría… suspendido en el Universo… ¡La vida, la vida misma que lleve mis entrañas se hizo más vida en la muerte... e hizo más vida que nunca!

¡Muerto!
Año 33 d.C.

El cielo no quiso de tan dolorosa escena… cambió su faz… oscureció su rostro… penetró en las tinieblas… pues cerró sus ojos mientras el justo… el Santo Mártir del Gólgota… entrega su alma al Padre… no quiso ver al capullo de sangre y grana amasado… de cruz y barro forjado… de pecados coronado… y de perdón empeñado… “perdónalos porque no saben lo que hacen” ¡Qué corazón tan grande!... ¡Qué memoria Tan pequeña! si te lo acaban de hacer… si hace mucho que te dejaron como ¡varón de Dolores! “Tengo sed” y tu garganta se llena de nuestra hiel concentrada de odio, rencor y saña… hubiera querido darte todo el agua de mi lago, fresca, dulce confortante… y te dieron ¡hiel y vinagre! Padre mío, ¿porqué me has abandonado?... Sólo… Con la soledad de Dios… ¿Quién podrá llenar este hueco? ¡Hueco del tamaño del Eterno!

“¡Mujer, he allí a tu hijo… Hijo he allí a tu madre!” ¡Qué cambió! Lo acepté porque tú te quedabas en ellos… como acepté en Nazaret tu voluntad… ¿porqué no iba a hacerlo?... “Hoy estarás conmigo en el paraíso” … dejaste que fuera ladrón hasta el final… y tú se los diste… asido de tu mano entró en el Reino de los cielos… “TODO ESTÁ CONSUMADO” y un grito me desgarro el alma y se hundió hasta la empuñadura la espada en mi corazón…

¡Déjenme sola llorando
que mi niño ya murió!
Quedó dormido, dormido…
colgando desde una cruz.
¡No hagan ruido! ¡No hagan ruido!
que despierta, que despierta…
tuvo ya bastante pena.
Déjenlo dormir tranquilo
que su carita de rosa
no tiene ya las espinas
del dolor y de la pena.
¡No lo Despierten que lleva
ya media hora dormido
tres días prometió dormir
y al tercero despertar!
¡Déjenlo, que le hace falta
Mucho, mucho descansar!

Entre mis brazos
Año 33 d.C.

Extrañados de que ya hubiese muerto concedieron la autorización para retirar el cuerpo de la cruz… les mandaron romper las piernas, lo que hicieron con los dos acompañantes… pero a mí Jesús, como ya había muerto, sólo le atravesaron el costado con una lanza y lo empezaron a bajar… ¡Despacio!... ¡Despacio! que me lo van a lastimar… Déjenme recibirlo en mi regazo que lo quiero acariciar… El silencio abrió sus puertas cerca de mi corazón… y un inmenso río de horas, de minutos y segundos desembocó dentro de él… ahí estábamos los dos como y Nazaret: ¡en silencio!... Cómo en Belén. Como en el taller: ¡en silencio! ¡Ahora tampoco me ha dicho nada! Sus brazos cuelgan flácidos a mi lado y no me dieron el abrazo de despedida… ni sus labios me entregaron la amargura de su adiós… Adiós Mi pequeño Rey… ¡Adiós mi Dios adorado! Quisiera irme contigo, pero me has dado una misión que la he de cumplir por ti… duérmete estos tres ocasos… Descansa en tu cama de piedra… que espero tu saludo vivo. ¡Nos vemos mi amor dormido… Nos vemos mi amor sereno… ya pasó todo… no volverás a sufrir… cumpliste… El Padre está feliz!

Lo llevaron a enterrar al sepulcro de José de Arimatea… y sellando la piedra… apagaron la luz para que pudiera descansar más profundo… y le llegaron más tarde guardias muy bien armados. ¡Guardias ingenuos que creyeron se les iba a escapar y ahí estuvieron dormidos y enfrente de ellos salió venciendo a la muerte… vivo con la sonrisa final!

¡Resucitó como lo había anunciado!
Año 33 d.C.

Me había levantado antes del alba… Oraba esperando con mi Jesús. La luz del día, no había aparecido todavía… cuando él ya estaba ahí… sereno, resplandeciente con las marcas de sus heridas en su cuerpo… ¡Vivo!... Se me acercó tiernamente y me dijo: ¡Bendita entre todas las mujeres! ¡Creación de mi Dios eterno… para mí! Todo había sido como él había querido… Cuántas veces me has dicho: “Mi pequeño”… ¡ahora yo también te digo: Mi pequeña, mi linda mamá! ¡Bendita seas! ¡Con mi presencia vengo a darte el más grande homenaje de amor agradecido! ¡Gracias por haber sido así generosa, bella e inmaculada! ¡Se me fue acercando, acercando y nos fusionamos en un abrazo de redención y esperanza! “Yo musitaba en mi corazón”: “¡Gracias mi niño!” “¡No podía ser menos!”… se fue separando de mí: “Hasta pronto” se fue desapareciendo por el dintel de la puerta…

Dicen que Magdalena lo vio… ¡se lo merecía!... También otros que Iban por el camino de Emaús… que se aparece a los apóstoles en el cenáculo… que Tomás no creía y se le volvió a aparecer… ¡para mí ya no es novedad!... yo estuve con ellos confirmando esa gran verdad… Pedro no me podía sostener la mirada… hasta que vino y en un abrazo sentido y lloroso me dijo todo y quedó consolado… ¡yo empecé con él hacer madre de todos! No acaban de convencerse… yo vivía en mi corazón con la plena convicción de su resurrección… lloraba en mi cuarto al Padre:

Padre tú me lo diste
y no quise devolvértelo
pues estaba yerto…
Hoy te lo regresó vivo,
libre de cruz y de fango,
libre de carne y de tierra,
libre de pecado y de muerte.
¡Cumplí… o traté de cumplir
lo que tú quisiste!
¡Bendito seas por siempre
Padre omnipotente!
¡Y me pareció ver en el patio de la casa muchas caritas rubias que eran mi Jesús!


Aquí termina el Diario de María… creo que con el encargo de cuidar a toda la Iglesia, el cuerpo Místico de Cristo, no le dio tiempo para nada… Tuvo que hacer mucho en Jerusalén, en Antioquía, en Éfeso y, cómo se acercaba también su glorificación, ya no quiso seguir escribiendo… eso se lo dejaba a Dios… Tuvo también que viajar mucho por el mundo: vino a México en el Cerro del Tepeyac, nos dijo que es nuestra verdadera Madre y para demostrarlo se queda con nosotros en el Ayate de Juan Diego… fue luego a Francia y en Lourdes se mostró Agua de salud y vida… y en Fátima, en Portugal nos invitó a la reconciliación y el arrepentimiento… en Cuba como la Caridad del Cobre trajo consuelo a ese pueblo y en Argentina desde Luján les vino a decir que los amaba Jesús y lógicamente que ella también… y últimamente en Medugorie viene a fortalecer la esperanza en todos nuestros corazones…Y multiplicó sus títulos… y manifestó su ayuda… y se hizo Refugio de pecadores y Dispensadora de las Mercedes… y se hizo Misericordia, Perdón y Vida… y su auxilio maternal se plasmó en AUXILIADORA DE LOS CRISTIANOS. Esta no es una historia más. Es un homenaje de gratitud a tan buena madre por ser eso: ¡Mi Madre! ¡María madre de Dios y madre de la iglesia ruega por nosotros!

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Asunción de María

¿Dónde dice la Biblia que María fue asunta al cielo en cuerpo y alma? Ésta verdad se encuentra en tradición como muchas obras más. Sin embargo, conviene recordar que la Biblia presenta que es posible que alguien sea llevado al cielo en cuerpo y alma. Es el caso de Enoc (Hb 11,5; Gn 5,24; Eclo 49,14) y Elías (2Re 2,1-12). Será también la experiencia de los Redimidos (Jn 14, 1-3; Tes 4, 13-18). En el caso de la Asunción de María, al ser ella la “llena de Gracia” (Lc 1,28), no tenía por qué estar sujeta a la corrupción del cuerpo. Por eso al terminar el curso de su vida en este mundo fue llevada al cielo en cuerpo y alma. Está verdad, que ya estaba presente en la tradición desde un principio, fue proclamada como dogma de fe por el Papa Pío XII, el primero de noviembre de 1950, en la Constitución “Munificentisimus Deus”. “Para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia, para honor de su hijo Rey, inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumentar la gloria de la misma augusta madre y para gozo y alegría de toda la iglesia, con autoridad de nuestro señor Jesucristo, de los Bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos, definimos dogma divinamente revelado que la inmaculada madre de Dios, siempre virgen María, terminado el curso de la vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial” (Ds 3903) “La Virgen Inmaculada preservada de toda mancha de. culpa original, terminado el curso de su vida terrena, fue asunta en. cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el señor como reina universal con el fin de que asemejarse de forma más plena a su hijo, Señor de Señores (Cf 19,16) y vencedor del pecado y de la muerte”.
(Lumen gentium, 59)

¿Hay que respetar y honrar a María, la madre de Jesús, o hay que despreciarla?
según la Biblia hay que respetar y honrar a la Virgen María, como Jesús, que cumplió el cuarto mandamiento.
Alégrate, llena de Gracia, El Señor está contigo.
Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se lleno del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: “bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
¿Cómo he merecido yo que venga mí la madre de mi señor?
Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño salto de Alegría en mis entrañas. ¡Dichosa por haber creído que De cualquier manera se cumplirán las promesas del Señor! (Lc 1, 41-45)
De hoy en adelante todas las generaciones me llamaran bienaventurada (Lc 1, 48)
¿Por qué Jesús no le hizo caso a María en las bodas de Caná?
Jesús respondió: “mujer ¿cómo se te ocurre? todavía no ha llegado mi hora” (Jn 2,4)
Esta expresión no indica desprecio, sino familiaridad y confianza mutua. De hecho, Jesús y su casa su madre y realizó el Milagro. (Cfr. Jn 2, 1-11)
¿Dónde en la Biblia dice que María es nuestra intercesora?
En las bodas de Caná. Allá vemos claramente como Jesús no pensaba hacer el milagro. Si después lo hizo, fue precisamente por la intercesión de María, su madre.
¿Porqué María es nuestra madre?
María es nuestra madre porque es la madre de Jesús, Nuestro hermano mayor (Hb 2, 11-12.17; Jn 20,17; Mt 28,10; Mt 12, 48-50). Él nos la regalo en la cruz.
Jesús, al ver a la madre y junto a ella su discípulo más querido, dijo la madre: “mujer, ahí tienes a tu hijo”, después dijo al discípulo: “ahí tienes a tu madre”. Desde ese momento el discípulo se la llevó a su casa. (Jn 19, 26-27)
El dragón se enfureció contra la mujer y se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, es decir, a los que observan los mandamientos de Dios y guardan las declaraciones de Jesús (Ap 12, 17)
¿Por qué se dice que María fue virgen?
Porque lo dice en la misma Biblia (Is 7, 14; Mt 1, 18. 23)
María, antes que venía vivieran juntos, quedó esperando por obra del Espíritu Santo (Mt 1, 18)
La virgen concebirá y dará a luz un hijo, que será llamado Emmanuel, qué significa: “Dios-con-nosotros” (Is 7,14;Mt1,23)
¿Cómo se llama el culto que le tributamos a María?
El culto que le tributamos a la Virgen María se llama "hiperdulía", es decir, veneración especial, puesto que ella es la madre de Jesús, Nuestro Salvador.
Exclamando con gran voz, dijo: "Bendita tu entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; Y de ¿dónde a mí que la madre de mi señor venga a mí? ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del señor! (Lc 1, 41- 45)

Vive y defiende tu fe



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